Las pantallas generan hoy el principal foco de conflicto dentro de los hogares argentinos y la irrupción de la inteligencia artificial (IA) plantea nuevos desafíos para las familias. Sin embargo, mientras los adultos expresan preocupación y demandan mayor intervención de las escuelas, los jóvenes ya integran estas herramientas a su vida académica cotidiana, con niveles de uso y criterios de validación que muestran una relación más compleja y madura con la tecnología. Esta realidad surge del análisis conjunto de los estudios “Radiografía de la familia argentina: nuevo contrato con la escuela” y “Reflejos de una generación”, que elaboré junto con la Confederación Interamericana de Educación Católica (CIEC), y que permiten comprender cómo está cambiando la relación entre familias, estudiantes y escuelas frente a la inteligencia artificial. Según los datos obtenidos, las pantallas constituyen actualmente el conflicto número uno en los hogares, asociado al tiempo de uso, posibles adicciones, exposición a contenidos y otros riesgos digitales. El 55,2% de las familias afirma que la tecnología genera conflictos en el hogar; los padres otorgan una preocupación de 7,2 sobre 10 al tiempo que sus hijos pasan frente a las pantallas; el 67,8% establece límites de tiempo de uso y el 48,6% recurre a la supervisión de un adulto.