Miles de parejas rompen y se ve a la legua que una de las partes no lo ha superado. Porque superar una ruptura sentimental suele entenderse como "pasar página" o dejar de sentir por la otra persona, pero la realidad es mucho más compleja. El duelo tras el fin de una relación no sigue un calendario fijo ni se vive igual para todo el mundo: si a tu amigo le costó dos meses, puede que a ti sea un año. Hay días en los que parece que todo está superado y otros en los que los recuerdos vuelven con fuerza. Aunque el tiempo ayuda, los psicólogos coinciden en que dejar atrás una ruptura no consiste simplemente en esperar a que pasen los meses: tiene más que ver con reconstruir el propio bienestar sin que la relación siga ocupando el centro de la vida.Entonces, ¿qué señales indican que realmente hemos pasado página? Cristina Polo Sevilla, psicóloga de yees!, aclara que "superarlo no significa no pensar en esa persona; su recuerdo ha dejado de tomar decisiones por nosotros, de condicionar nuestro bienestar y nuestras decisiones, integrando la etapa compartida con la otra persona como una experiencia dentro de nuestra historia". Ya no te importa su vidaEn ese proceso, explica, "una señal clara es que ya no existe la necesidad constante de saber qué hace, con quién está o cómo le va", al tiempo que dejamos de interpretar cualquier información sobre el ex como algo que nos afecta directamente. "Cuando el foco deja de estar en el pasado y vuelve a estar en uno mismo, es una buena señal de que el proceso de duelo por ruptura sentimental está avanzando", explica la experta de yees!.Que se quede en amigo, ¿sí o no?Y que una relación de amor pase a ser una relación de solo amistad es otro clásico que no siempre sale bien. Mantener una amistad con un ex puede ser posible, pero "no siempre y, sobre todo, no inmediatamente después de la ruptura", tal como dice la experta. Solo suele funcionar cuando ambas personas han elaborado el duelo y ya no existen expectativas de volver. "Si cada conversación genera ansiedad, si duele saber que conoce a otras personas o si se mantiene el contacto por miedo a perder definitivamente el vínculo, probablemente no se trata de una amistad, sino de una dificultad para aceptar el final de la relación".Además, Cristina Polo Sevilla recuerda que el simple paso del tiempo no garantiza la recuperación emocional. "Algo que decimos mucho los psicólogos es que el tiempo, por sí solo, no cura las heridas; lo que ayuda es cómo utilizamos ese tiempo, qué hacemos en él". Quien ha superado la ruptura, señala, “suele recordar la relación con una visión más equilibrada, reconociendo tanto los aspectos positivos como los negativos, sin necesidad de idealizar ni demonizar al ex", y ya no necesita que esa persona cambie, pida perdón o regrese para sentirse bien.¿Y qué ocurre cuando aparece alguien nuevo? La psicóloga subraya que sentir atracción por otra persona puede ser una buena noticia, pero no siempre significa que el duelo haya terminado. "Si buscamos a otra persona para evitar la soledad, demostrarle algo al ex, llenar un vacío o distraernos del dolor, es posible que estemos utilizando la nueva relación como una forma de escapar del proceso emocional". En cambio, "cuando el interés nace desde la tranquilidad, sin comparaciones constantes ni necesidad de reemplazar a nadie, es más probable que estemos preparados para construir un nuevo vínculo sano".Cinco pruebas que indican que has superado a tu exMás que pruebas absolutas, podemos hablar de cinco señales bastante fiables de la superación:Ya no siente la necesidad de controlar la vida del ex ni de buscar información sobre él o ella​Puede recordar la relación sin un malestar intenso, aceptando tanto lo bueno como lo malo que vivieron​Ha recuperado proyectos, intereses y rutinas propias, sin que su bienestar dependa de esa persona. El ex deja de ocupar el centro de la vida emocional y pasa a ser un recuerdo que ya no determina el presente ni limita el futuro.​No mantiene la esperanza de volver ni necesita una conversación pendiente para poder seguir adelante.​Se siente abierto a conocer gente o disfrutar de su vida, no para llenar un vacío, sino porque ha recuperado el equilibrio emocional.