El final de una relación es un momento complicado en el que ni conocidos ni exparejas saben bien cómo comportarse. Lo ideal es actuar con respeto, neutralidad y validar el dolor sin juzgar

Marcos y Lucía (nombres ficticios) tienen 41 y 39 años, respectivamente, y llevaban 12 años juntos. Pero el pasado mes de abril ella decidió acabar la relación, para sorpresa de Marcos, que vio como de un día para otro su vida cambiaba radicalmente. “No solo desapareció ella, además todos los amigos que yo creía que también eran míos”, lamenta él. Algo parecido le pasó a Claudia. Esta burgalesa de 34 años se mudó a Madrid para hacer un posgrado y se quedó tras conocer a Rubén. Después de seis años juntos, cuando él rompió la relación, ella perdió al que creía su círculo. “Él es madrileño y ya tenía un grupo de amigos al que yo me uní. Ahora todos me han dejado de lado como si no me hubieran conocido nunca”, explica. Y es que en muchas ocasiones al duelo por la pérdida de la pareja hay que añadirle el del círculo social al que también impacta.

“Los amigos pueden sentirse divididos, incómodos o con miedo a herir a alguna de las partes”, señala Elena Daprá, psicóloga clínica. Especialmente en los primeros momentos, es difícil saber cómo comportarse y se tiene miedo a erosionar lealtades. Sin embargo, Daprá tiene claro el criterio principal que debería mover a los amigos: “Debería ser el cuidado de ambas partes y la protección del vínculo de amistad. Lo ideal es actuar con respeto y neutralidad. Validar el dolor sin juzgar, no pedir versiones enfrentadas y evitar convertirse en mensajeros emocionales”.