OpiniónUna administración compleja y, además, marcada por etapas muy diferentes.PROFESOR ESCUELA DE ASUNTOS PÚBLICOS E INTERNACIONALES (SIPA) DE LA UNIVERSIDAD DE COLUMBIA, NUEVA YORK26.07.2026 01:02 Actualizado: 26.07.2026 01:02 El final de la administración Petro hace conveniente evaluar su gestión. Debe reconocerse, en primer término, que ha sido un gobierno complejo y que ha tenido etapas muy diferentes: la inicial, en la cual algunos hicimos parte de una amplia coalición política, y las posteriores, caracterizadas por la confrontación y una frágil gobernabilidad.Utilizando la caracterización que hizo Cecilia López en su libro sobre Petro, puede decirse que les dio voz a sectores excluidos, pero al mismo tiempo lo “que es indiscutible es la gran distancia entre el programa del candidato y la ejecución del presidente”. Dejó, como también lo señala, una sociedad más fracturada, caracterizada por una crisis del sistema político y, debe agregarse, graves problemas de seguridad y un deterioro de la administración pública nacional.En el terreno social se puede señalar que mantuvo la reducción de la pobreza multidimensional que se remonta a la tendencia positiva que ha tenido el país desde la Constitución de 1991. Persiste, sin embargo, una creciente brecha rural-urbana y el Gobierno deja una profunda crisis del sistema de salud y tuvo resultados muy pobres en vivienda popular.Otras tendencias positivas han sido la reducción de la pobreza monetaria y del desempleo. Sin embargo, en el primer caso se ha caracterizado también por una creciente brecha rural-urbana y en el segundo por un alto crecimiento del empleo público y altos niveles de informalidad laboral, cercanos a la mitad de la población empleada urbana y más de cuatro quintas partes de la rural. Por ese motivo, su reforma laboral y el fuerte aumento del salario mínimo benefician a un grupo minoritario de trabajadores (los formales de menores ingresos). Pocos programas sociales ayudaron realmente a la reducción de la pobreza monetaria y no se avanzó en su focalización. El Gobierno deja, además, una institucionalidad debilitada de la política social.En el campo económico puede decirse que logró corregir dos desequilibrios fuertes que heredó: el de la balanza de pagos y el del Fondo de Estabilización de los Precios de los Combustibles. Un resultado positivo en el primer caso fue el crecimiento de las exportaciones no tradicionales, aunque sin políticas que las impulsaran. Además, estas enfrentan ahora, al igual que sectores que compiten con las importaciones, serios retos por la conjunción de la revaluación del peso y el aumento del salario mínimo, que en conjunto significan que el salario mínimo en dólares ha aumentado más del 40 por ciento.La economía se reactivó después de la fuerte desaceleración de 2023, que sucedió al recalentamiento que había tenido en 2022. La reactivación tuvo, sin embargo, varios elementos preocupantes: una caída de los sectores mineros y de construcción, una reactivación tardía de las manufacturas y muy bajos niveles de inversión. Además, el sector agrícola enfrenta ahora una caída que se profundizará por los efectos del fenómeno de El Niño. Este último genera además riesgos de racionamiento eléctrico, por el crecimiento muy lento de la capacidad de generación durante el gobierno y la creciente escasez de gas. Otro elemento negativo es la nueva tendencia al aumento de la tasa de inflación, lo cual ha llevado al Banco de la República a aumentar su tasa de interés.Pero, particularmente importante, el Gobierno deja una profunda crisis fiscal, como resultado del aumento de los gastos de funcionamiento, ya que la inversión pública ha tenido un desempeño muy pobre. Como resultado del altísimo déficit fiscal que ha tenido el país desde 2024, uno de los más altos de América Latina, la deuda pública alcanzará este año los niveles más altos de la historia. Conviene anotar, sin embargo, que las tasas de interés de la deuda pública interna y externa han disminuido con el reciente resultado electoral; la continuación de esta tendencia dependerá de las decisiones que adopte el nuevo gobierno en materia de ajuste fiscal.JOSÉ ANTONIO OCAMPO(Lea todas las columnas de José Antonio Ocampo en EL TIEMPO aquí) Sigue toda la información de Opinión en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal. 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