OpiniónEn este siglo, proyectarnos hacia el Caribe es quizá la decisión más importante que puede tomar el país.EMPRESARIO E INGENIERO26.07.2026 00:41 Actualizado: 26.07.2026 00:41 La propuesta de Abelardo De La Espriella de gobernar desde las regiones y, en particular, desde Barranquilla ha sido blanco de previsibles objeciones. ¿Para qué? ¿Por qué allá? ¿Cuánto nos va a costar esa gracia?Intentemos responder esas preguntas.En Colombia llevamos décadas criticando la excesiva centralización del país, concentrada en Bogotá, ciudad que, con pocas excepciones, acapara casi todo: la rama Ejecutiva, la Legislativa, las altas cortes, los entes de control, etc. También las universidades, los grandes medios y el poder económico.No tiene que ser así. El Congreso de Chile, por ejemplo, fue trasladado a la ciudad portuaria de Valparaíso después de la dictadura. La capital y principal ciudad de los Países Bajos es Ámsterdam, pero la sede del Gobierno está en La Haya.Se ha dicho con frecuencia que si la dirigencia política colombiana se hubiera ubicado en las costas, habríamos evitado el ensimismamiento que nos alejó del mundo en el siglo XX y nos valió el remoquete del “Tíbet de Sudamérica”. De ello no se desprende, claro está, que Barranquilla deba ser esa ubicación. Si el único argumento fuera la cercanía al mar, la costa Pacífica tendría tanto derecho como la Caribe. Pero el Caribe no es solo un mar. Es un espacio geopolítico donde Colombia interactúa con Centroamérica, las Antillas, Estados Unidos y Venezuela, así como con las rutas transatlánticas. En un momento en el que el nuevo orden mundial nos sitúa inexorablemente en la esfera estadounidense, proyectarnos hacia el Caribe es quizá la decisión más importante que puede tomar el país.La ciudad, además, tiene méritos específicos. Es una de las principales áreas metropolitanas de Colombia, y epicentro de una de las transformaciones urbanas más notables en las últimas dos décadas. Junto con Cartagena y Santa Marta, conforma un importante corredor económico y turístico. Cuenta con una infraestructura más adecuada que otras capitales de la región para albergar de manera inmediata una sede alterna del Ejecutivo. Y fue, durante buena parte del siglo XX, la puerta de entrada de la modernidad colombiana: un centro industrial, comercial y cultural conectado con el mundo por olas de migrantes que llegaron huyendo de guerras y penurias.La propuesta, entonces, actúa en dos direcciones complementarias: hacia el interior del país, representa un gesto, tanto simbólico como concreto, de desbogotanización del poder. Hacia afuera, representa la recuperación de una vocación de apertura que, en algún momento del siglo pasado, se extravió en los Andes colombianos.Bogotá no se verá perjudicada por un ligero desplazamiento del centro de gravedad del país; seguirá siendo, por mucho, la principal ciudad de Colombia. De hecho, se verá beneficiada, pues el desarrollo del Caribe, una región rezagada, es de interés estratégico para toda la nación. Incluso para Bogotá.Se establecería, además, una moda o precedente valioso: en adelante, ningún mandatario podrá gobernar exclusivamente desde la capital. Las ciudadanías regionales protestarían. ¿Si ADLE pudo, por qué otros no? Barranquilla podría ser la sede alterna principal —una prueba de concepto–, pero eso no impide que el Presidente despache periódicamente desde Cali o Bucaramanga. Hoy por hoy, la tecnología digital facilita un gobierno distribuido.¿Y el costo?En 2018 se llevó a cabo la llamada ‘consulta anticorrupción’. Era innecesaria, fracasó en alcanzar el umbral y no sirvió para nada. Pero cuando algunos criticamos el precio de ese ejercicio inútil, por el que pagamos más de 300.000 millones de pesos, nos respondieron: “Es que la democracia cuesta”.Pues bien, la descentralización también. Con la diferencia de que, si se hace con cuidado, lo invertido se recupera con creces.@tways / tde@thierryw.netTHIERRY WAYS(Lea todas las columnas de Thierry Ways en EL TIEMPO aquí) Sigue toda la información de Opinión en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal. BOLETINES EL TIEMPORegístrate en nuestros boletines y recibe noticias en tu correo según tus intereses. Mantente informado con lo que realmente te importa.EL TIEMPO GOOGLE NEWSSíguenos en GOOGLE NEWS. Mantente siempre actualizado con las últimas noticias coberturas historias y análisis directamente en Google News.EL TIEMPO WHATSAPPÚnete al canal de El Tiempo en WhatsApp para estar al día con las noticias más relevantes al momento.EL TIEMPO APPMantente informado con la app de EL TIEMPO. Recibe las últimas noticias coberturas historias y análisis directamente en tu dispositivo.SUSCRÍBETE AL DIGITALInformación confiable para ti. Suscríbete a EL TIEMPO y consulta de forma ilimitada nuestros contenidos periodísticos.