La primera campaña arqueológica dirigida por la Universidad Pablo de Olavide (UPO) en la Villa de Bruto, situada a apenas 30 kilómetros de Roma, ha confirmado el enorme potencial científico de uno de los complejos residenciales romanos más monumentales y menos estudiados de la antigua ciudad de Tívoli. Los trabajos han permitido verificar sobre el terreno varias hipótesis planteadas previamente mediante georradar y descubrir nuevos datos sobre la arquitectura y el paisaje de esta lujosa residencia aristocrática.
Uno de los descubrimientos más relevantes ha sido la confirmación de la existencia de una gran piscina circular monumental de aproximadamente 20 metros de diámetro. La estructura, detectada inicialmente gracias a técnicas de prospección geofísica, conserva una profundidad cercana a 1,95 metros y mantiene un revestimiento hidráulico rematado por un enlucido de color azul.
Una residencia concebida para impresionar
Los investigadores sostienen que la piscina no era un elemento aislado, sino que formaba parte de una escenografía cuidadosamente pensada. Su ubicación frente a una gran fachada monumental sugiere que fue diseñada para combinar agua, arquitectura y perspectivas visuales con el objetivo de reforzar el carácter representativo de la residencia y exhibir el poder de las élites romanas que la habitaron.











