Tras un exhaustivo proceso de restauración que ha durado cinco años, el Museo de Cádiz exhibirá de nuevo el conjunto pictórico del antiguo convento de Capuchinos. Esta colección, custodiada en la pinacoteca de la plaza de Mina desde 1970, representa uno de los legados más significativos del arte andaluz. El proyecto no solo devuelve el brillo a las telas, sino que refuerza el papel del museo como custodio del patrimonio. Este regreso supone la culminación de un esfuerzo técnico y administrativo destinado a proteger piezas de un valor histórico incalculable. Los ciudadanos podrán reencontrarse con estas joyas de la pintura a partir del próximo otoño. La expectación es máxima ante la posibilidad de contemplar de nuevo estas obras maestras en unas condiciones de visibilidad óptimas.
Los trabajos se han desarrollado en las propias dependencias del centro gaditano, permitiendo un seguimiento cercano del proceso. Esta apuesta decidida por la conservación asegura que el legado espiritual y artístico de la diócesis sea accesible a todos, consolidando su relevancia cultural y turística. El núcleo central de esta intervención lo componen tres lienzos excepcionales atribuidos directamente al genio sevillano Bartolomé Esteban Murillo. Entre ellos destaca sobremanera el cuadro de gran formato titulado “Los desposorios místicos de Santa Catalina”, que presidía el retablo. Junto a esta pieza maestra, se han recuperado con éxito “La estigmatización de San Francisco” y una versión de “La Inmaculada Concepción”.








