En la Sala 3 encontrarás cuatro obras de Sebastián López de Arteaga y Alonso López de Herrera, que permiten reconocer nuevas formas de trabajar el color y la luz durante la primera mitad del siglo XVII.
La Sala 3 del Museo Nacional de Arte reabrió sus puertas, tras una serie de trabajos de rehabilitación y restauración.
La intervención permitió recuperar las ventanas históricas, la duela y los acabados de la sala, así como conservar elementos originales, entre ellos las carpinterías y uno de los plafones decorativos del edificio.
El nuevo recorrido reúne cuatro obras de mediano y gran formato: La incredulidad de Tomás y Cristo en la cruz, de Sebastián López de Arteaga (Sevilla, España, 1610–Ciudad de México, Nueva España, 1652), así como La Asunción de la Virgen y La Resurrección de Cristo, de Alonso López de Herrera, El Divino (Valladolid, Castilla y León, España, ca. 1579–Ciudad de México, Nueva España, ca. 1654).
Realizadas durante la primera mitad del siglo XVII, las piezas permiten acercarse a un momento de transformación de la pintura en la Nueva España. Ramón Avendaño Esquivel, curador del MUNAL, señala que ambos artistas fueron “punta de lanza” de ese cambio, visible especialmente en el uso del color y la luz, así como en transformaciones que alcanzarían a generaciones posteriores.






