Esta es la historia de una victoria que sigue a muchas derrotas, casualidades y sorpresas. Y es también una historia que une a Iruecha, en Soria, con Aínsa, en Huesca: el alcalde del municipio altoaragonés, Quique Pueyo, ha recuperado este sábado los restos de su bisabuelo, asesinado en octubre de 1936. Pero para conseguirlo han sido necesarios años de lucha amarga, protagonizada en especial por su madre, Felisa García: es ella la que hace este relato en primera persona.
Juan García Gutiérrez, nacido en 1887, era cuando estalló la Guerra Civil concejal en el Ayuntamiento de Iruecha. Labrador y propietario de la posada del pueblo, era una persona con poder adquisitivo alto para la época.
Asociado a la CNT, al comenzar la contienda los propios guardias civiles del pueblo, a los que conocía, le advierten de que los nacionales van a ir a por él, que huya al monte. “Él les respondió que se quedaba: no había hecho nada malo y no tenía nada que esconder”, explica Felisa García, a quien el alcalde de Aínsa ha acompañado a Soria, donde se ha reunido gran parte de la familia. Lo llevan al calabozo y al día siguiente lo trasladan a Arcos de Jalón. Y de ahí, a su final: en el camino de Alcubilla de las Peñas –término municipal de Adradas– le pegan tres tiros y le matan.







