En la vastedad de la llanura cordobesa, a solo cinco kilómetros del acceso a Oncativo, late un enclave patrimonial donde convergen siglos de historia mestiza, batallas decisivas y memorias acalladas.

Se trata de la vieja Posta de Impira, un emplazamiento del antiguo Camino Real que funcionó como correo imperial y fue testigo del paso de figuras centrales del proceso emancipador.

Tras décadas de abandono y desmantelamiento material, una iniciativa de reconstrucción colectiva e impulsada por el sector privado ha devuelto la posta a la vida, transformándola hoy en el núcleo de un ambicioso proyecto audiovisual que procura reinstalar el valor cultural de la zona en la agenda nacional.

El punto de partida de este fenómeno cultural reside en las páginas de Q'umir “hija de la luna”, la obra del escritor Adrián Antonio Gallo, editada por El Mensú Ediciones, una novela que rescata la trama soterrada de una geografía habitada originalmente por las comunidades sanavironas antes de la llegada del conquistador español Francisco Díaz Gómez en el siglo XVI.

A partir de esa matriz territorial, el relato enlaza costumbres gauchas, medicina ancestral y las lenguas quechua y aymara con el romance trágico entre una joven nativa y el heredero de los campos en las vísperas violentas del combate militar.