Un recorrido entre sierras y arquitectura con acento inglés y un encanto que se resiste al paso del tiempo15 de agosto de 202600:024'minutos de lecturaHay pueblos que parecen haber encontrado una manera elegante de eludir la prisa; La Cumbre es uno de ellos. Entre casonas de piedra, galerías generosas, techos inclinados, jardines centenarios y calles arboladas que invitan a caminar sin destino, este rincón de las sierras cordobesas conserva una identidad tan marcada como seductora: una mezcla singular de espíritu serrano, nostalgia elegante y una herencia anglo que todavía se respira en muchos de sus rincones.Las sierras del Valle de Punilla llegan a tener 1700 metros de alturaEmilia CavanaghDurante las décadas de 1930 y 1940, familias inglesas y escocesas eligieron estas alturas para construir residencias de veraneo, hoteles y clubes que dejaron una impronta arquitectónica inconfundible. En medio de ese paisaje, el Refugio del Puesto El Quince ofrece las mejores vistas del ValleEmilia CavanaghTodavía hoy sobreviven casas de inspiración inglesa, chimeneas de piedra, fachadas cubiertas de hiedra y jardines diseñados bajo una idea muy británica del paisaje: una naturaleza cuidadosamente domesticada aunque siempre dispuesta a insinuar lo contrario.En La Cumbre, la vida de pueblo no es una postal congelada ni una tendencia pasajera: es una elección cotidiana que sus habitantes defienden con orgullo. La tradicional Casa Ballantine, hoy actualizada con enorme criterioEmilia CavanaghAcá se camina más de lo que se maneja, se conversa sin mirar el reloj y todavía sobreviven esos comercios donde comprar algo implica, inevitablemente, intercambiar unas palabras. Un lujo contemporáneo que sigue formando parte de la rutina.Dormir en otra época, pero con wi-fiEn los interiores se propuso una decoración que conjuga lo criollo con la tradición inglesaEmilia CavanaghLo que alguna vez fue una tradicional posada de los años 40, hoy renació en tres casas independientes: Red House, Blue House y Yellow House. El proyecto de Casa Ballantine conserva intacto el encanto original de la propiedad, aunque actualizó sus interiores con una puesta impecable.Lejos de la decoración genérica típica de los alquileres temporarios, las tres casas tienen muchos objetos personales y detalles decorativosEmilia CavanaghPiedra, madera, detalles cuidados y una estética con guiños británicos construyen una atmósfera que invita a bajar el ritmo apenas se cruzan las puertas.Hay algo de viaje en el tiempo que se mantiene en Casa Ballantine, aunque afortunadamente sin renunciar al agua caliente perfecta ni a las comodidades actuales.La decoración en los dormitorios hace un guiño a la estética inglesa con sus revestimientos de madera típicoEmilia CavanaghLa ubicación suma otro atractivo: desde aquí, la experiencia de pueblo se vive de verdad. Se puede salir a caminar, recorrer negocios, ir a cenar o tomar un café sin necesidad de usar el auto. En la casa amarilla, el dormitorio cuenta además con un vestidor y una cama XL. Identidad y confortEmilia CavanaghPorque en La Cumbre, como en ciertas aldeas inglesas que inspiraron más de una novela, el paseo sigue siendo un plan en sí mismo.Las sierras en primera filaVisitar La Cumbre y quedarse únicamente en el casco urbano sería perderse una parte fundamental del paisaje. Para entender la dimensión de estas sierras hay que subirlas.Hernán y Matías, anfitriones y guías de lujoEmilia CavanaghEn Puesto El Quince, la experiencia combina cabalgatas, vaqueanos, gastronomía criolla y vistas que se despliegan hasta donde alcanza la mirada. Cuando se está a más de 1.700 metros sobre el nivel del mar, los colores cambian con las estaciones, con las horas y hasta con el humor del cielo serrano.Los cielos diáfanos del invierno serranoEmilia CavanaghLa cabalgata permite recorrer un territorio donde el silencio todavía tiene protagonismo y donde los horizontes parecen multiplicarse en todas direcciones. Como suele ocurrir con los grandes paisajes, las fotografías ayudan, pero nunca alcanzan.Ideales para ir con chicos, las cabalgatas se pueden disfrutar en familiaEmilia CavanaghEl arte de encontrar lo que no se estaba buscandoHay lugares que obligan a entrar con tiempo y salir sin planes. El Sótano del Toboso pertenece a esa categoría.Los hermanos Chiericatti están al frente de este negocio único, legado familiarEmilia CavanaghUn enorme local especializado en muebles, objetos y piezas con historia invita a los visitantes a sumergirse en este mundo de objetos únicos. Los cuatro hermanos que hoy lo gestionan continuaron el legado familiar y transformaron el espacio en una verdadera institución para decoradores, interioristas, coleccionistas y curiosos.Ubicado en la esquina de Caraffa y Rivadavia, este particular negocio tiene treinta años de tradiciónEmilia CavanaghEntre vitrinas, aparadores, mostradores, lámparas, herrajes y objetos imposibles de clasificar, cada recorrido se parece un poco a una búsqueda del tesoro. Algunos llegan por un mueble específico, otros simplemente a mirar. Rara vez se van con las manos vacías.Lejos de lo que uno imagina al pasar, El Sótano del Toboso tiene un gran local con subsuelo y patios llenos de piezas únicasEmilia CavanaghHay piezas restauradas y otras listas para una segunda vida. Y para quienes sucumben a tentaciones, se hacen envíos a todo el país. Un consejo: reservar más tiempo del previsto. Como ocurre con las librerías antiguas y los mercados de pulgas verdaderamente buenos, aquí el reloj suele perder eficacia.La selección de los hermanos combina objetos antiguos y recicladosEmilia CavanaghTradición que sigue tejiendo historiasDesde 1951, Vogue forma parte del paisaje comercial de La Cumbre. Aunque hoy una nueva generación tomó la posta, aquello que le dio prestigio se mantiene: la calidad de sus tejidos y una atención que parece de otra época.Al frente de la boutique Debbie Thurn y Magda IngreyEmilia CavanaghPensado por conocedores, el local ofrece prendas ideales para llevarse un recuerdo útil del viaje o resolver una situación bastante frecuente: haber subestimado el clima serrano. Aunque la propuesta es mayoritariamente de ropa de mujer, también hay una selección para niños y hombresEmilia CavanaghSus dueñas reciben a cada visitante con esa mezcla de amabilidad y calma que en las grandes ciudades suele considerarse excepcional y aquí simplemente forma parte de la rutina. Valorado tanto por los locales como por turistas, Vogue tiene una selección cuidada de piezas de producción nacionalEmilia CavanaghComo buenas cumbreñas, sus dueñas saben que quienes van de visita suelen llevar menos abrigo del que el Valle de Punilla pide.Entre sweaters, lanas y abrigos cuidadosamente seleccionados, la compra se transforma en una experiencia tan agradable como el hallazgo mismoEmilia CavanaghEscondido en el Valle, La Cumbre conserva un encanto difícil de replicar: el de los lugares que evolucionan sin renunciar a su esencia. Entre tradiciones serranas y huellas británicas, invita a desacelerar, observar y disfrutar de esos pequeños rituales cotidianos que, lejos de parecer antiguos, hoy resultan profundamente contemporáneos.Por Mariana KratochwilLA NACION
Un pueblo en Córdoba con acento inglés
Un recorrido entre sierras y arquitectura con acento inglés y un encanto que se resiste al paso del tiempo







