La búsqueda de la inmortalidad humana podría tener un límite biológico.
Un nuevo estudio sugiere que, aunque la ciencia lograra eliminar o controlar las principales enfermedades relacionadas con la edad, como el cáncer, las enfermedades cardiacas o la demencia, los cambios acumulados en las células seguirían imponiendo una barrera a la vida humana.Investigadores del Instituto Skolkovo de Ciencia y Tecnología de Rusia desarrollaron un modelo matemático para analizar cuánto podrían afectar al envejecimiento las mutaciones somáticas, es decir, los cambios aleatorios que se acumulan en el ADN de las células a lo largo de la vida.El análisis concluye que, bajo un escenario extremadamente optimista en el que otros procesos del envejecimiento fueran controlados, la esperanza de vida humana podría situarse entre 146 y 194 años, con un límite aproximado de entre 150 y 190 años para la mayoría de las personas.Cada vez que una célula se divide pueden producirse pequeños errores en el ADN.
El cuerpo cuenta con mecanismos para reparar estos daños, pero no son perfectos.
Con el paso de las décadas, estas mutaciones se acumulan y pueden afectar el funcionamiento de los tejidos.La mayoría no genera consecuencias graves, pero algunas pueden contribuir al desarrollo de enfermedades.












