Los esfuerzos de la UE por proteger la industria a través del Made in Europe coinciden con la preocupante crisis de Volkswagen y también con la llegada en tropel de los fabricantes chinos al continente, sobre todo a España. De fondo hay una tendencia a la que EsadeGeo acaba de poner cifras y que explica parte de la actual situación: las ayudas públicas recibidas por las industrias chinas llevan años multiplicando las de los países occidentales y generando una brecha que ahora parece insalvable. Este desequilibrio explica la legislación que Bruselas quiere sacar adelante en el segundo semestre del año, llamada a convertirse en uno de los grandes temas de la agenda comunitaria.
Los sectores industriales chinos recibieron entre tres y ocho veces más apoyo financiero público que los de los países de la OCDE entre 2005 y 2024, según datos de la organización recogidos en un trabajo sobre el actual escenario industrial europeo de Juan Moscoso del Prado, senior fellow de EsadeGeo, y Darío Arjomandi, investigador de la misma organización.
Eso ha conducido a varias asimetrías a las que los expertos ponen cifras. Por ejemplo, la inversión china en descarbonización y energías limpias fue de 680.000 millones de dólares solo en el 2024, más de un 80% superior a los 370.000 millones de la UE. En la automoción, China ha dedicado 230.900 millones entre 2009 y 2023 a sus empresas, frente al modelo europeo de objetivos y penalizaciones.









