A la espera de los comicios de 2027, la ultraderecha italiana tiene un nuevo símbolo que encarna su discurso de línea dura en materia de seguridad. Es Mario Roggero, joyero de 72 años de la región de Piamonte, condenado a casi 15 años de prisión por disparar y matar a dos ladrones que huían tras atracar su negocio en 2021. El caso adquirió mucho peso mediático y desató críticas por parte del Gobierno de Giorgia Meloni contra el poder judicial, con el cual está enfrentada. La mandataria tachó la sentencia de “desproporcionada”, después de que el Tribunal Supremo confirmara la condena y el joyero entrara en prisión este mes de julio. La coalición que lidera Meloni pide ahora el indulto, abriendo un debate sobre los límites de la legítima defensa, en el que incluso ha intervenido Elon Musk.

“¡Esto es una locura! El juez y fiscal en este caso son los que merecen esta sentencia”, dijo el 19 de julio a través de X el magnate norteamericano, en otra injerencia en asuntos internos de Italia que muestra el gran impacto del caso, más allá del país transalpino. Dentro del país, los sectores ultraderechistas han abanderado la causa del joyero, en una creciente competición con tintes electorales, de cara a las generales del próximo año.