La contaminación del aire no solo afecta a los pulmones.
Las partículas más pequeñas emitidas por vehículos, industrias e incendios pueden entrar al organismo, circular por la sangre y llegar hasta el cerebro, donde pueden provocar procesos de inflamación y estrés oxidativo.Un nuevo análisis liderado por investigadores de la <b>Universidad de Cambridge</b>, en Reino Unido, encontró que respirar aire contaminado durante años podría aumentar el riesgo de desarrollar <b>enfermedad de Parkinson</b>.
El estudio, publicado en la revista científica<i> </i><i><b>Environment International</b></i><i>, </i>revisó investigaciones realizadas en 42 países de América del Norte, Europa y Asia.La mayor señal apareció con las partículas PM2.5, contaminantes microscópicos provenientes principalmente de emisiones de vehículos, industrias y humo de incendios.Los investigadores encontraron que por cada aumento de 5 microgramos por metro cúbico de exposición prolongada a PM2.5, el riesgo de Parkinson aumentaba cerca de un 10 %.También analizaron las partículas PM10, que incluyen elementos como polvo, ceniza, polen y hollín.
Un incremento de 15 microgramos por metro cúbico estuvo asociado con un aumento del 18 % en el riesgo de desarrollar Parkinson.Los científicos explican que estas partículas pueden atravesar los pulmones y entrar al torrente sanguíneo, generando inflamación en distintas partes del cuerpo.














