NoticiaLa contaminación atmosférica continúa siendo el principal factor de riesgo ambiental para las enfermedades cardiovasculares y contribuye a aproximadamente 2,5 millones de muertes. Foto: Imagen generada por IA.PERIODISTA01.07.2026 13:37 Actualizado: 01.07.2026 13:37

La exposición durante años a niveles moderados de contaminación del aire podría favorecer el desarrollo de aterosclerosis coronaria, incluso cuando la calidad del aire se mantiene dentro de los estándares regulatorios. Esa es la principal conclusión de un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Toronto (Canadá), que analizó a más de 11.000 personas mediante tomografías computarizadas cardíacas. LEA TAMBIÉN Según informó 'Europa Press', con base en un estudio publicado en la revista 'Radiology de la Sociedad Radiológica de Norteamérica' (RSNA), la contaminación atmosférica continúa siendo el principal factor de riesgo ambiental para las enfermedades cardiovasculares y contribuye a aproximadamente 2,5 millones de muertes cardiovasculares cada año, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud.La investigación analizó información de 11.128 adultos que se sometieron a tomografías computarizadas cardíacas entre 2012 y 2023 en tres hospitales de Toronto. Los investigadores relacionaron los códigos postales de residencia con datos históricos de calidad del aire para estimar la exposición promedio a contaminantes durante los diez años previos al examen.El estudio se centró en dos contaminantes frecuentes en los entornos urbanos. Foto:iStockEl equipo evaluó tres indicadores de enfermedad coronaria: la puntuación de calcio en las arterias, la carga total de placa aterosclerótica y la presencia de estenosis obstructiva, es decir, el estrechamiento de las arterias coronarias.Los contaminantes analizadosEl estudio se centró en dos contaminantes frecuentes en los entornos urbanos: las partículas finas PM2.5 y el dióxido de nitrógeno (NO2). Las PM2.5 proceden principalmente de los gases de escape de vehículos, emisiones industriales y humo de incendios forestales. Debido a su reducido tamaño, pueden penetrar profundamente en los pulmones y alcanzar el torrente sanguíneo. El NO2, por su parte, es un gas generado principalmente por la combustión de combustibles fósiles en vehículos, centrales eléctricas e instalaciones industriales. LEA TAMBIÉN Los resultados mostraron que por cada incremento de un microgramo por metro cúbico en la concentración promedio de PM2.5 se registró un aumento del 11 % en la acumulación de calcio coronario, un 13 % más de probabilidad de presentar mayor carga de placa y un 23 % más de riesgo de enfermedad obstructiva. En el caso del dióxido de nitrógeno también se observaron asociaciones similares, aunque de menor magnitud por cada incremento de una parte por mil millones.Hallazgos con implicaciones para la prevenciónLa autora principal del estudio, Kate Hanneman, vicepresidenta y profesora asociada del Departamento de Imágenes Médicas de la Universidad de Toronto, afirmó que este es uno de los estudios más amplios en utilizar tomografía computarizada cardíaca para demostrar la relación entre la contaminación del aire y una enfermedad coronaria más avanzada, incluso en poblaciones expuestas a niveles considerados moderados.Hanneman explicó que las imágenes médicas permiten observar directamente la aterosclerosis coronaria y cuantificar los efectos cardiovasculares de la exposición prolongada a la contaminación, aportando información que complementa los factores de riesgo tradicionales.De acuerdo con los investigadores, los resultados indican que incluso concentraciones de contaminación por debajo o cercanas a los límites regulatorios actuales pueden estar asociadas con signos tempranos de enfermedad cardiovascular antes de la aparición de síntomas.Las regulaciones podrían no ofrecer una protección completa frente al riesgo cardiovascular. Foto:iStockLa investigación plantea que el historial de exposición ambiental podría incorporarse en el futuro a la evaluación del riesgo cardiovascular, junto con factores como el tabaquismo, la hipertensión arterial, el colesterol elevado y los antecedentes familiares.Según Hanneman, la asociación observada en personas expuestas a niveles inferiores a los estándares actuales de calidad del aire en Canadá sugiere que las regulaciones vigentes podrían no ofrecer una protección completa frente al riesgo cardiovascular derivado de la contaminación atmosférica. LEA TAMBIÉN Calidad del aire y cambio climáticoLa autora también señaló que reducir la contaminación atmosférica mediante políticas públicas, planificación urbana y decisiones individuales puede considerarse una medida de prevención cardiovascular. Además, destacó que la reducción del uso de combustibles fósiles contribuiría simultáneamente a disminuir la contaminación del aire y las emisiones de gases de efecto invernadero, con beneficios tanto para la salud como para el clima.*Este contenido fue escrito con la asistencia de una inteligencia artificial, basado en información de conocimiento público divulgado a medios de comunicación. Además, contó con la revisión de la periodista y una editora.JOS GUERREROREDACCIÓN ALCANCE DIGITALMás noticias Sigue toda la información de Salud en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.