Son las voluntarias de Protección Civil de Villamanta. Son una veintena y, sobre todo, son importantes. Así lo revela, por ejemplo, el hecho de que figuren en el plan de emergencias del pueblo y que sean consideradas un valioso recurso por parte de Protección Civil. El motivo es que conocen la localidad y a los vecinos y están preparadas para desplegarse en cuestión de horas, cuando no minutos. En los últimos dos días, se han dedicado, entre otras tareas, a repartir comida, estar pendientes de los vecinos y tratar de levantar el ánimo del personal. Todo, por compromiso con la gente. Puro afán de ayudar.
Para entender quiénes son hay que irse a una fecha que todos los vecinos del pueblo de Villamanta, en el suroeste de la Comunidad de Madrid, tienen grabada a fuego en la mente. En la madrugada del 3 al 4 de septiembre de 2023, una gran masa de nubes negras descargó con furia 190 litros por metro cuadrado.
En cuestión de minutos, los ríos Alberche, Perales y Arroyo Grande se desbordan. En Aldea del Fresno, caen los tres puentes que dan acceso al municipio; y en El Álamo, la lluvia torrencial obliga a cancelar las fiestas. La peor parte, sin embargo, se la lleva Villamanta: coches arrastrados, árboles arrancados por la fuerza del agua y buena parte del pueblo enfangado. Finalmente, como un preludio de la que habría de asolar la Comunitat Valenciana tan solo un año después, aquella dana del suroeste de Madrid deja un balance desolador: casi 60 millones de euros en daños y dos víctimas mortales.














