Luces para la Constituci�nDiplom�tico de carrera, el ex secretario de Estado para la Uni�n Europea (2020-21) y ex embajador Juan Gonz�lez-Barba defiende en Europa: la otra patria. Claves de una identidad compartida (Siglo XXI Editores) la "robustez" del continente, y avisa: "Sostener que la UE es un invento de los globalistas de Bruselas es un error"Juan Gonz�lez-Barba, diplom�tico y embajador, durante la entrevista.Actualizado Viernes,
julio
23:59�Por qu� ha fracasado el acuerdo de Donald Trump con Ir�n?El memorando de junio entre Estados Unidos e Ir�n era precario: se daban un plazo de dos meses para negociar un acuerdo de cese de hostilidades sostenible que abordase las cuestiones m�s delicadas, como el programa nuclear iran�. La modalidad de apertura del Estrecho de Ormuz, que deb�a ser inmediata a la firma del memorando de junio, tambi�n influir�a en el r�gimen final que se acordara. Por otra parte, la Administraci�n norteamericana ha tenido que afrontar cr�ticas en las filas republicanas a lo acordado y el aliado menor, Israel, tampoco estaba satisfecho con la extensi�n del alto el fuego al sur del L�bano. Todo ello implicaba que cualquier conducta de la otra parte corr�a el riesgo de ser malinterpretada y provocar una escalada, que es lo que est� ocurriendo ahora. Adem�s, los hut�es est�n abriendo un nuevo frente. Es de esperar que se reconduzca la situaci�n con vistas a lograr un cese de hostilidades con visos de permanencia.�Ha sido clave la posici�n de Israel?He vivido en Israel y, durante un tiempo, ya con Benjamin Netanyahu como primer ministro. �l buscaba un ataque militar a Ir�n para desmantelar el programa nuclear con fines militares. Lo ha intentado hacer con, al menos, cuatro presidentes norteamericanos. Y todos lo hab�an rechazado porque sab�an las dificultades a las que se enfrentaban.Tras su fracaso en Ir�n, Trump ha amenazado a los aliados europeos con una reforma de la OTAN. �Est� en riesgo el v�nculo atl�ntico?Trump lo est� tensionando. Aunque las relaciones ya no volver�n a ser como antes, todos los aliados, y digo todos sin excepci�n, quieren salvaguardar el v�nculo atl�ntico, que es muy fuerte. Otra cosa es que se tenga que reforzar el componente europeo y se tenga que invertir m�s en defensa. Hay acusaciones muy injustas. Por ejemplo, cuando la parte estadounidense critica a los europeos utilizando palabras como �gorrones�. Hay socios europeos que, en t�rminos relativos de poblaci�n, han tenido m�s v�ctimas en Afganist�n y en Irak acompa�ando a EEUU. Lo cierto es que la UE se enfrenta a una doble amenaza. Por un lado, la guerra de agresi�n de la Rusia de Putin en Ucrania. Por otro, la ruptura del compromiso hist�rico con la integraci�n europea por parte de la Administraci�n Trump. La UE est� encarando bien ambas amenazas teniendo en cuenta las circunstancias desfavorables desde las que part�a. No exist�a cooperaci�n en las �reas, por as� decirlo, de soberan�a fuerte. La invasi�n a gran escala de Rusia empez� en 2014. Pero, por ejemplo, hasta 2022 nunca se hab�a financiado la compra de armamento con cargo al presupuesto comunitario. Se ha tenido que ir innovando sobre el terreno. Y a�n estaba peor preparada para afrontar una crisis con EEUU. La UE tiene que desarrollar sus capacidades aut�nomas a contrarreloj.�Para Putin es irrenunciable el control de Ucrania?S�, pero no hay ninguna guerra eterna, sobre todo, con ese desgaste en vidas humanas. El principio de la paz siempre empieza por un alto el fuego y una congelaci�n de las l�neas. La experiencia que tengo en zonas de conflicto como diplom�tico es que, cuando las fuerzas empiezan a desfallecer o ambas partes se dan cuenta de que no van a conseguir los objetivos m�nimos, buscan salvar los muebles. La sensaci�n que tengo es que este incremento que se va a producir los siguientes meses quiz� sea el preludio de, por fin, un acuerdo de alto el fuego en el que todos pierdan.Despu�s del �ltimo G-7, Trump se burl� de Giorgia Meloni. Antes ya hab�a hecho mofa de otros l�deres europeos, incluidos Friedrich Merz, Keir Starmer o el propio Pedro S�nchez. �C�mo deben los l�deres europeos encarar la relaci�n con el presidente de EEUU?Manteniendo los principios y, al mismo tiempo, siendo firmes cuando hay algo que va m�s all� de una pr�ctica diplom�tica habitual.En su libro 'Europa:la otra patria. Claves de una identidad compartida' (Siglo XXI Editores) dice que cree en la uni�n de los Veintisiete porque la sustenta un proyecto hist�rico coherente, con muchos siglos de antig�edad. �Eso quiere decir que existe una mayor unidad identitaria y cultural de la que se desprende de la burocracia comunitaria?Uno de los prop�sitos del libro es mostrar que, aunque Europa est� articulada en torno a Estados naci�n, en realidad, es mucho m�s robusta de lo que se piensa. Europa va m�s all� de esa articulaci�n desde el pacto entre Carlomagno y el Papa Le�n III. Veo ecos de esa cooperaci�n en la afinidad ahora entre Le�n XIV y determinadas pol�ticas alrededor de la cr�tica a la guerra de Ir�n o la protecci�n de las fronteras con un trato humano hacia el inmigrante. Europa tiene ra�ces muy profundas m�s all� de la burbuja bruselense. Para desarrollar el patriotismo europeo lo primero que hay que hacer es tener un conocimiento lo m�s ajustado posible. Y, si es as�, �por qu� cada vez que hay que afrontar una crisis profunda, el proyecto europeo se da por finiquitado?Es un error grande sostener que esto de la UE es un invento de los globalistas de Bruselas y que tenemos que volver a nuestras esencias, que son los Estados naci�n. S�, pero lo cierto es que a�n vemos muchas reticencias de los Estados miembros a ceder soberan�a para avanzar en la integraci�n. Es verdad. Estamos en una pugna permanente, aunque confieso que no soy federalista. Un federalista quiere para la UE un r�gimen propio de un Estado federal que, como tal, presupone una unidad estatal. La UE y Europa han sido una cosa distinta a un Estado. En su libro aborda la UE desde el prisma de tres leyes: la �ley de hierro�, basada en las invasiones peri�dicas con procedencia de Asia Central; la �ley de plata�, que pivota sobre el peso de las relaciones econ�micas y comerciales en el equilibrio de poderes. Y, por �ltimo, la �ley de oro�, basada en los valores humanistas. En concreto, relacionada con la ley de hierro, habla del basti�n occidental como �el �ltimo baluarte� ante un riesgo militar del este. �Hay un riesgo real de ataque ruso? Hay un riesgo que, hasta ahora, no ha provocado ninguna escalada. Aparte de los episodios de guerra h�brida, ha habido incidentes con drones que han sobrevolado algunos pa�ses de la UE que perciben de una manera muy n�tida ese riesgo. Pero hay un principio b�sico, que es el de la solidaridad, que sirve no s�lo para recibir fondos europeos, sino para actuar conjuntamente ante una agresi�n.Sostiene que, geogr�ficamente, Europa es �una pen�nsula de Eurasia�. �La geograf�a importa m�s en el curso de la historia que la ideolog�a o el azar?Son valores que act�an en conjunto. Frente al optimismo que trajeron consigo el fin de la Guerra Fr�a y el fin de la historia que describi� Fukuyama, luego emergi� una reivindicaci�n de la geograf�a con el libro de Robert D. Kaplan La venganza de la geograf�a. La geograf�a es fundamental, pero no lo es todo. Si no, no se explica que Espa�a, que tiene una condici�n geogr�fica perif�rica en Europa, durante dos siglos ocupara una posici�n pol�tica central. El determinismo geogr�fico no lo explica todo.Pero Kaplan, precisamente, defini� a Europa como el �imperio ben�volo�. �Seguimos si�ndolo?Lo dijo en su libro 'Adri�tico', efectivamente. Somos el imperio ben�volo por excelencia. Por eso act�a como un im�n. En caso contrario, no se explicar�a que tantas personas quieran venir aqu� a vivir o que incluso Canad� no descarte su adhesi�n a la UE. �No nos impide eso ejercer un poder duro?Esa es la gran cuesti�n: c�mo se defiende el poder blando, que es la quintaesencia de la UE, con instrumentos de poder duro. Es un equilibrio complicado, pero no se puede renunciar a lo primero. �Hay que avanzar en la creaci�n de un ej�rcito europeo, tal como reitera Jos� Manuel Albares, ministro de Asuntos Exteriores? Es una quimera. Albares lo dice como objetivo �ltimo, pero no se pasa de ej�rcitos nacionales a uno europeo de la noche a la ma�ana. El objetivo es acelerar la coordinaci�n y la integraci�n para fortalecer el pilar europeo de la defensa.Hace una valoraci�n positiva del canciller alem�n Merz por su �an�lisis clarividente de lo que est� en juego� y por su �determinaci�n�. Alemania vive con especial desasosiego la ca�da de certezas como el deterioro de las relaciones con Israel o con EEUU. Tambi�n por razones hist�ricas es muy sensible a la inflaci�n o el empobrecimiento de las clases medias. Merz hace an�lisis claros y tiene la ventaja de encabezar un gobierno de amplia base; otra cosa es el �xito que tenga en sus reformas, incluido el rearme. Por ejemplo, la reforma de la gobernanza en la UE para hacer la toma de decisiones m�s �gil es factible, pero requiere paciencia. Tambi�n es interesante su propuesta de canalizar la adhesi�n a la UE en dos fases de tal manera que no suponga la incorporaci�n inmediata de todo el acervo. Eso facilitar�a el acceso de pa�ses como Ucrania. De hecho, Schengen y el euro no se habr�an podido poner en marcha sin una integraci�n diferenciada. �La aprobaci�n en el Parlamento Europeo del reglamento que da luz verde a los centros para inmigrantes fuera de la UE mina los valores que consideramos consustanciales a la civilizaci�n europea?La UE es neutra y est� al servicio de las fuerzas dominantes en cada momento que compongan el Consejo de Ministros, el Consejo Europeo y el Parlamento Europeo. El que pueda haber o no un mayor endurecimiento de la pol�tica migratoria no va contra el proyecto europeo. Cada uno puede tener su preferencia, pero no es destructivo. Otra cosa es estar o no de acuerdo. La UE responde a sus equilibrios internos.Pero lo que ve el ciudadano medio es queMerz clausura la pol�tica de puertas abiertas de Merkel, que Meloni env�a a los inmigrantes ilegales a Albania y que S�nchez regulariza a medio mill�n de inmigrantes. Es decir, cada pa�s va a lo suyo.El problema es que la pol�tica migratoria no es 100% comunitaria, por eso a veces se ven choques. La pol�tica de la que depende la concesi�n de la nacionalidad va al n�cleo duro de la soberan�a. Hay otras cuestiones, como la protecci�n de las fronteras o los visados, que s� se pueden poner en com�n. La UE es una negociaci�n continua. No hay una soluci�n definitiva.Cuatro d�cadas despu�s de su adhesi�n, �c�mo valora la impronta de la UE en Espa�a?Ha sido muy importante para el gran problema no resuelto que tiene Espa�a, que es la convivencia de sus diferentes identidades nacionales. La participaci�n de los gobiernos auton�micos y municipales en la construcci�n europea, seg�n sus competencias, ayuda a lograr una convivencia arm�nica de las distintas sensibilidades nacionales. Espa�a es una realidad plurinacional, a la vista est�: hay ciudadanos espa�oles que no se sienten espa�oles. Pero las nacionalidades perif�ricas plantean una disyuntiva tramposa: exigen que se reconozca una realidad en el �mbito de toda Espa�a y no aceptan que esa misma realidad plurinacional dentro de Catalu�a, el Pa�s Vasco o Galicia. �Por qu� la pol�tica exterior no es una cuesti�n de Estado en Espa�a?Una pol�tica exterior necesita que las cuestiones b�sicas se proyecten en el tiempo y que sean percibidas como tales por el resto de los socios. En el clima de polarizaci�n actual es muy dif�cil. En las grandes cuestiones, para que puedan ser resueltas de manera satisfactoria, es imprescindible un acuerdo b�sico entre las dos fuerzas principales del pa�s. Y lo dice alguien que lleva 35 a�os en la carrera diplom�tica y que ha sido alto cargo con distintos gobiernos.�El esc�ndalo alrededor de Jos� Luis Rodr�guez Zapatero lastra la pol�tica exterior en Am�rica Latina?No le puedo responder a eso porque no es un �rea de la que me haya ocupado. No tengo todos los datos para poder pronunciarme. Considera que Francia es la �caja de resonancia europea�. Si el partido de Le Pen se impone en las presidenciales de 2027, �el proyecto europeo estar�a herido de muerte?Quiz� Le Pen est� m�s inspirada en una visi�n napole�nica que en una gaullista. Pero si gana las presidenciales y acepta este marco, no creo que haya un riesgo para Europa, aunque sea una fuerza rupturista. Algo as� ha pasado con Meloni.�Qu� papel puede desempe�ar la UE en lo que usted considera la �gran cuesti�n del siglo XXI�: la confrontaci�n de las superpotencias estadounidense y china?Contribuir de la mejor manera posible a que esta rivalidad discurra por cauces pac�ficos. Ahora mismo, hay dosieres en los que Europa est� m�s cerca de China que de la actual Administraci�n norteamericana, por ejemplo, ante los desaf�os del cambio clim�tico o el multilateralismo. Pero China amenaza nuestra soberan�a industrial. No puedes defender el libre comercio si, en el fondo, tienes un creciente d�ficit comercial.Vista la salida de Starmer, �cu�ndo acabar� el desgaste por el Brexit? Siendo secretario de Estado para la UE me toc� negociar el �ltimo a�o del acuerdo de salida. Cuando iba a una reuni�n del Consejo de Asuntos Generales, siempre me preguntaba c�mo es posible que los pol�ticos brit�nicos dieran este paso. El Brexit viene de un planteamiento incorrecto de la realidad. De manera populista y exagerada, se ech� a la UE la culpa de todas las crisis. Ahora est�n en una fase de correcci�n, y eso es una trituradora para los primeros ministros. Naci� en Sevilla, en 1966. Ha sido embajador en Sud�n, Turqu�a y Croacia, y ha estado destinado en las Embajadas de Sud�frica, Grecia e Israel. Autor de Europa: la otra patria. Claves de una identidad compartida (Siglo XXI Editores). Habla ocho idiomas.Tras ser secretario de Estado para la Uni�n Europea entre 2020 y 2021, ahora trabaja en la Direcci�n General del Espa�ol en el Mundo del Ministerio de Asuntos Exteriores.






