Alberto Núñez Feijóo ha activado la "cuenta atrás" para la segunda y última batalla por el poder contra Pedro Sánchez. El aroma electoral obliga a repensar discursos, estrategias y posicionamientos, y hay un flanco especialmente vulnerable para el Partido Popular, que lleva ocho años relegado a la bancada de la oposición. La sensación interna es que Génova ha descuidado durante años la construcción de una agenda exterior sólida, especialmente en Latinoamérica, donde Vox sí ha conseguido capitalizar el giro derechista de la región a través de Disenso, el think tank de Abascal dedicado a la acción internacional. El jefe de la oposición da por hecho que llegará al Gobierno en cuestión de meses, sin descartar que el líder ultraconservador le acompañe en el Consejo de Ministros. Y por primera vez en mucho tiempo hay una intención decidida a recuperar el tiempo perdido en Iberoamérica y "reforzar" un vínculo adormecido para impulsar al PP español como referente en la alianza entre la Unión Europea y la región. Feijóo quiere fortificar un espacio internacional propio ante la hiperactividad demostrada durante años tanto por Pedro Sánchez como por Santiago Abascal. Es una de sus principales asignaturas pendientes. En los últimos meses, y pese a la barrera idiomática, el líder del PP ha multiplicado su agenda en Bruselas y se ha trabajado la afinidad de importantes líderes internacionales, como Friedrich Merz (Alemania), Donald Tusk (Polonia) e incluso Giorgia Meloni (Italia). Pero Feijóo mira ahora al otro lado del charco y busca tender puentes con los nuevos líderes de la derecha o de la extrema derecha que se han impuesto en los últimos años a gobiernos de izquierda en Argentina, Chile, Bolivia, Costa Rica, Colombia o Perú. TE PUEDE INTERESAR Por eso el viaje de Feijóo al país andino el próximo martes, por invitación expresa de Keiko Fujimori, es altamente simbólico. La última vez que pisó Latinoamérica fue en 2022, recién aterrizado en la sede de Génova y antes de que la aritmética truncase su aspiración de llegar a la Moncloa. El político gallego será uno de los muchos mandatarios presentes en la toma de posesión de la presidenta de Fuerza Popular, hija del exdictador Alberto Fujimori, condenado por crímenes de lesa humanidad. Aunque hubo debate interno previo, Feijóo pidió públicamente el voto para Fujimori a la diáspora peruana en España, la segunda más importante por detrás de Estados Unidos. La candidata se impuso finalmente en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales por un estrechísimo margen. Detrás de ese giro no sólo estuvo el trabajo de Reformismo21, la fundación que el líder del PP puso en marcha nada más hacerse con las riendas del partido, sino también el del diplomático Ildefonso Castro. El exsecretario de Estado de Exteriores con Mariano Rajoy dirige desde una posición discreta en Génova la política exterior del PP. No tiene rango de vicesecretario, por lo que es el líder del PP quien asume de cara al público los asuntos internacionales del partido. En su entorno aseguran que Feijóo tiene confianza plena en Castro, cuyo peso e influencia es cada vez mayor. De hecho, desde que escaló el conflicto en Irán, tiene un asiento fijo en los habituales maitines de los lunes en la sede nacional. En Lima, el líder del PP coincidirá con un importante número de jefes de Estado de distintos países latinoamericanos —además de la presencia del rey Felipe VI desde España—, lo que implica una oportunidad para estrechar lazos con socios habituales de Vox en Latinoamérica, como es el caso del presidente de Chile, José Antonio Kast, y el de Argentina, Javier Milei. Será además la primera vez que Feijóo comparta espacio público con el político de Buenos Aires, buen "amigo" de Abascal. Al margen del líder ultraconservador, Milei sólo ha sido recibido en España por Isabel Díaz Ayuso, que le concedió la Medalla de Madrid. En Génova evitan despejar la agenda de Feijóo en la toma de posesión de Fujimori, aunque su equipo sí avanza que mantendrá posibles encuentros bilaterales con distintos mandatarios, sin aclarar aún si compartirá impresiones en privado con el presidente argentino. La lista de invitados la completan el presidente de Bolivia, Rodrigo Paz; el de Ecuador, Daniel Noboa; Paraguay, Santiago Peña; Uruguay, Yamandú Orsi; o el de Panamá, José Mulino. TE PUEDE INTERESAR La visita no es el único guiño reciente que Feijóo ha mantenido con Iberoamérica, a la que sitúa ya como una "región preferente" para el Partido Popular. A mediados de julio ejerció de anfitrión de una cumbre del Partido Popular Europeo (EPP) para potenciar el "vínculo atlántico" y que contó con diversos mandatarios europeos y latinoamericanos. El líder del PP estuvo arropado, por videoconferencia, por la propia Fujimori, además de la líder de la oposición venezolana, María Corina Machado, el expresidente de Uruguay, Luis Lacalle, o el exmandatario de Ecuador, Guillermo Lasso. El EPP alumbró una declaración, firmada también por Feijóo, en la que prometían situar a Iberoamérica como "socio estratégico de Europa en defensa de la libertad". Los guiños de Génova hacia el exterior no serán puntuales y se propone consolidar a lo largo de los próximos meses las visitas y los gestos en América Latina en paralelo a la contienda nacional contra Sánchez. El PP no quita la vista de la próxima disputa por el voto emigrante por el proceso de nacionalización masiva a través de la ley de nietos, que tanto Génova como Vox intentan limitar por su impacto directo en el censo electoral. Feijóo irrumpe de este modo en un terreno que Abascal cultiva desde hace tiempo y que no pretende abandonar. En paralelo al despliegue del PP, el líder de Vox presidirá el próximo 3 de septiembre en Chile un foro que reunirá a los principales dirigentes de la derecha internacional, incluyendo a Kast, y que pondrá el foco, entre otros asuntos, en la vigilancia de los procesos electorales o las "amenazas" de la izquierda. Alberto Núñez Feijóo ha activado la "cuenta atrás" para la segunda y última batalla por el poder contra Pedro Sánchez. El aroma electoral obliga a repensar discursos, estrategias y posicionamientos, y hay un flanco especialmente vulnerable para el Partido Popular, que lleva ocho años relegado a la bancada de la oposición. La sensación interna es que Génova ha descuidado durante años la construcción de una agenda exterior sólida, especialmente en Latinoamérica, donde Vox sí ha conseguido capitalizar el giro derechista de la región a través de Disenso, el think tank de Abascal dedicado a la acción internacional.
Feijóo irrumpe en el giro derechista de Latinoamérica para competir con Vox y coincidirá por primera vez con Milei
El presidente del PP trata de reactivar su agenda en Iberoamérica para consolidar un espacio internacional propio ante la hiperactividad de Sánchez y Abascal y estrecha lazos con los líderes conservadores del otro lado del charco







