La nueva configuración del plenario de la Cámara de Comercio de Barcelona no solo reducirá las vocalías elegidas por sufragio (de 52 a 44) y aumentará aquellas de pago (las llamadas o mal llamadas, según otros, sillas de plata, que pasarán de dos a 10), sino que también alterará el peso de los distintos sectores económicos representados. En la nueva distribución de vocales electos, a la que ha accedido elEconomista.es, algunas actividades saldrán peor paradas que otras.El comercio, la hostelería, el transporte y almacenamiento, los servicios a empresas y los servicios destinados a la venta (se incluyen aquí los despachos profesionales) escogerán seis vocales menos. Por poner ejemplos: los comerciantes perderán dos representantes, mientras que los hosteleros se dejarán uno. Los otros dos miembros del pleno que ya no serán elegidos en las urnas corresponden a la industria.

Por contra, sectores como la construcción y las finanzas conservarán su cuota, con tres y dos vocales, respectivamente. La banca, incluida en el grupo de empresas financieras, conservará su único escaño, ahora en manos del Sabadell.

El Govern lo debe validar

Esta reordenación aún no ha recibido el visto bueno del Departamento de Empresa y Trabajo. La Generalitat, como órgano tutelar de las cámaras, tiene la última palabra. Por otro lado, el peso de cada actividad empresarial responde a fórmulas recogidas en la ley de bases estatal. No se trata, pues, de una maniobra discrecional de la actual cúpula de la Cámara de Barcelona, sino del escenario resultante de cambiar la composición interna del pleno.