Actualizado a las 23:15h.
Tuvo que asomar la capacidad de figura de Roca Rey para alzarse a hombros después de ser el primero en desorejar a un toro en esta feria. De amable expresión era, chiquito para un torero tan grande, pero dio un juego estupendo, con mucho que ... torear, y el peruano lo exprimió con entrega desde el saludo, variado y con determinación. Guardó silencio la plaza en las saltilleras, y hasta callaron los veinte antitaurinos que maullaban eso de que «la tauromaquia no es cultura». Veinte pelagatos, siendo generosa -la pancarta abultaba más-, frente a los miles que abarrotaban los tendidos. Toreaba el Cóndor y se palpaba en el ambiente. Hasta en el Santemar, cuartel general de la afición, el hotel de Rosario y Francisco, se notaba. Cartel de 'No hay billetes' en la plaza y los autobuses.
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