El torero peruano quedó prendido por el muslo derecho y se le concedieron las dos orejas tras una faena de absoluta entrega. Tras ser atendido en la plaza, fue trasladado a un hospital sevillano
La cogida fue aparatosa y dramática. Roca Rey se tiró materialmente sobre el morrillo del quinto toro de la tarde, y al tiempo que el estoque entraba hasta la empuñadura, el animal aprovechó el encuentro para clavar su pitón izquierdo en el tercio superior del muslo derecho del torero. Lo levantó por los aires; el cuerno giró sobre la carne del torero, quien trataba de evadirse del cuchillo que lo hería hasta que cayó al suelo con signos evidentes de que el toro había conseguido su propósito. Inmediatamente, fue trasladado a la enfermería por sus compañeros, y en el camino se pudo notar el boquete sangrante que el torero llevaba en la pierna.
Ese fue el colofón inesperado de una faena valerosa, un derroche de entrega y pundonor de una figura del toreo que se dispuso a levantar una tarde que discurría por los tristes sones de un funeral de tercera.
En el parte médico, firmado por el médico Octavio Mulet-Zayas, que ha calificado el pronóstico de “muy grave”, se puede leer “herida por asta de toro, en su cara interna”, en el tercio superior del muslo derecho, “que presenta una trayectoria total de 35 centímetros, con una descendente de 20 centímetros y otra ascendente de 15 centímetros, que producen extensas roturas del músculo vasco interno y sartorius, disecando y contundiendo prácticamente en toda su extensión el paquete vasculo nervioso femoral superficial, sin producir lesión vascular”. Tras ser atendido, realizada una hemostasia, comprobada su efectividad, “se ha realizado la aproximación de planos músculo aponeuróticos y piel”, y se le ha trasladado a un hospital.









