Un estudio de la Universidad Carnegie Mellon encontró que monos, niños y adultos comparten una intuición geométrica previa a la educación formal/ Instituto Tecnológico de Rochester

La geometría, una capacidad que durante años se consideró ajena a los primates no humanos, aparece en monos, niños y adultos con un patrón compartido que antecede a la educación formal. Científicos de la Universidad Carnegie Mellon, en los Estados Unidos, descubrieron que los babuinos, los macacos y los niños de entre tres y seis años pueden resolver de manera similar una tarea basada en relaciones entre figuras, una señal de que la intuición sobre forma y espacio tendría un origen evolutivo antiguo.El dato del trabajo estuvo en la diversidad de los grupos comparados: además de los primates no humanos y los niños en edad preescolar, participaron 79 adultos del pueblo indígena Tsimane’ de Bolivia y 21 adultos estadounidenses. PUBLICIDADEsa combinación permitió a los investigadores separar, que publicaron en la revista PNAS, el peso de la edad del efecto de la experiencia cultural y escolar.La investigación publicada en PNAS comparó primates no humanos, niños preescolares, adultos Tsimane’ de Bolivia y adultos estadounidenses (Imagen Ilustrativa Infobae)Jessica Cantlon, neurocientífica cognitiva del departamento de Psicología y del Instituto de Neurociencia de Carnegie Mellon, resumió el hallazgo central en una frase: “Lo que nos sorprendió no fue solo que los monos pudieran realizar la tarea, sino que monos, niños y adultos parecían comprender las relaciones geométricas de una manera esencialmente similar”. Para la investigadora, ese resultado sugiere que “estas intuiciones forman parte de la arquitectura básica de la mente de los primates”.Cantlon habló de una continuidad entre especies y etapas del desarrollo que cambia el punto de partida del debate sobre cómo se aprende geometría. La consecuencia es que esa intuición existe antes de la instrucción, la enseñanza no parte de cero, sino de una base cognitiva previa.Los babuinos, los macacos y los niños de entre tres y seis años resolvieron de forma similar una tarea de geometría basada en relaciones entre figuras./Archivo