Con el acompañamiento del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la participación del sector público, empresas, academia y sociedad civil, el Gobierno elaboró una ambiciosa hoja de ruta que traza los lineamientos del camino hacia la transformación económica del país dentro los siguientes quince años.Se trata de la Agenda de Crecimiento Ecuador 2040, que aspira a mejorar las condiciones para la inversión privada, local y extranjera. La ministra de Economía y Finanzas, Sariha Moya, explica el enfoque de la iniciativa, sus principales apuestas y el horizonte al que apunta el país.¿Cuál es el Ecuador hacia el año 2040 que se plasma en la agenda?La construcción de una agenda de crecimiento al 2040 es algo que le permite al sector privado, al sector público y a los aliados estratégicos que tenemos, como los multilaterales, saber hacia dónde vamos.PublicidadVamos hacia un país que tiene una institucionalidad consolidada en términos económicos y seguridad jurídica, que es el primer pilar. Realizamos un trabajo con el apoyo del BID, en el cual participaron más de 360 personas, actores del sector privado, y se veía esa necesidad de tener seguridad jurídica en el mediano y largo plazo para poder atraer inversión.Vemos un país que ha consolidado también su estabilidad fiscal. Somos un país que ha vivido con déficits constantes, que también son fruto de los vaivenes y del sector petróleo, y de esa dependencia que tenemos de un precio internacional que se mueve sin que nosotros podamos controlar.Lo que hemos hecho es poner mucho énfasis en tener mayor estabilidad fiscal a través de fortalecer los ingresos que no dependen del petróleo.PublicidadPublicidadTambién vemos un país que tiene mayor competitividad e inversión productiva.¿La agenda plantea una transición económica?Claro que sí. Tenemos que diversificar nuestra producción. Somos un país que es un exportador neto de alimentos, por ejemplo, pero tenemos muchísimo potencial para la agroindustria y hemos podido fortalecer los encadenamientos productivos.Un ejemplo de esto es lo que está pasando con el cacao. Hemos sido exportadores de cacao, pero ahora vemos un crecimiento importante en las exportaciones de elaborados del cacao.Ese es otro ejemplo de cómo vamos encontrando estos productos, en los cuales agencias como el BID Invest o el IFC, que es del Banco Mundial, pueden vincular y atar sus esfuerzos para poder potenciar los esfuerzos que hacemos desde el sector público. Por eso es tan importante en esta agenda la participación del sector privado.La agenda habla del “Estado habilitador”. ¿Qué envuelve esto y cómo se enmarcan los roles del sector público y del privado?El sector público tiene que generar las condiciones para que el sector privado pueda crecer. Por ejemplo, ¿por qué es tan importante la estabilidad financiera y macroeconómica? Cuando teníamos un riesgo país de 2.000 puntos, nuestro sector público no podía endeudarse con organismos internacionales de manera ágil y tampoco podía acceder a mercados de capitales. Eso hace que se tenga que pedir financiamiento localmente a los bancos de aquí. Y eso hace que los bancos tengan menos recursos para el sector privado y el crédito se encarece. Cuando baja el riesgo país, suceden dos cosas importantes. PublicidadLo primero es que el Gobierno accede a su propio financiamiento externo, cuando regresamos al mercado de capitales, y eso hace que no tenga que poner presión financiera en nuestros bancos locales.Lo otro que sucede es que baja el riesgo de invertir en el Ecuador. Cuando hay menor riesgo de invertir en el país, más empresas extranjeras quieren apostarle al Ecuador, quieren venir y financiar, asociarse con nuestros productores. Y también hace que los créditos que consiguen estas agencias, como el BID Invest y el IFC, tengan mejores condiciones para nuestros productores. Por eso es tan importante el lanzamiento de esta agenda justo ahora que estamos viendo esa estabilidad macroeconómica.¿El Estado queda como ente regulador para que el sector privado actúe bajo un control estricto?Ahí viene el componente de la seguridad jurídica. Nosotros seguimos siendo ese Estado habilitador que regula, pero somos un Estado que hace que sea más eficiente el entorno para el sector productivo.Actualmente hay muchas duplicidades; hay mucha pérdida de tiempo en diferentes trámites. Todos estos cuellos de botella se han ido identificando en la Agenda 2040. Estructuralmente, no se puede solucionar todo al mismo tiempo. Por eso es una agenda de mediano y largo plazo, que se va a ir nutriendo de la retroalimentación con el sector privado. ¿Por qué no hay metas numéricas en la agenda?La Agenda de Crecimiento lo que hace es identificar cuáles son las regulaciones que se tienen que cambiar o cuáles son los mecanismos que tenemos que generar para que el sector privado pueda producir y crecer.Las metas nacionales están en el Plan Nacional de Desarrollo. Nosotros nos anclamos a ese instrumento, que es el máximo instrumento de planificación nacional. Lo que nos corresponde a cada sector es hacer que esas metas se cumplan.¿Cuáles son los primeros retos en los que hay que actuar?Los primeros en los que hay que actuar son en materia de regulación. Hacer que esa regulación sea eficiente, que la tramitología sea más ligera y más ágil, y también fomentar la regulación que permita atraer inversión extranjera. ¿Cuáles son las otras acciones que se trabajarán?Todas van a arrancar casi que paralelamente, pero hay algunas que se consolidan con mayor tiempo. Por ejemplo, la simplificación de trámites: hay unos que se pueden simplificar dentro de este mismo año. Existen otras inversiones, como, por ejemplo, en materia de energía, de minería, que toman más tiempo: tomarán dos, tres años.Se plantea una nueva ley de contratos de inversión. ¿Cuál va a ser el enfoque?Cualquier normativa y regulación para las inversiones tiene que incentivar la inversión. Tiene que ser una inversión que no se hubiera podido hacer sin el apoyo estatal. Los recursos que tenemos en el Estado son limitados, y los incentivos que damos al sector productivo tienen que ser para generarla, no para premiarla necesariamente.Hay muchas empresas que están en total capacidad de ampliar sus negocios, de ampliar sus plantas, porque les dan sus réditos. Hay otros emprendimientos que realmente no podrían crecer si no tienen un incentivo. Por eso se tienen que especializar los incentivos en ese tipo de emprendimientos que, realmente, sin ese apoyo estatal no pueden subsistir.¿Habla de incentivos tributarios o de qué otro tipo? ¿La idea es focalizarlos?Es especializar, de acuerdo a las necesidades de cada una de las industrias. Los incentivos, unos pueden ser tributarios. Para algunas empresas es muy importante cómo tienen seguridad jurídica en áreas específicas, y ese es un incentivo importantísimo a la hora de invertir. En otros casos necesitan asistencia técnica; no necesariamente requieren una disminución en la carga tributaria. Los incentivos van por una amplia gama de necesidades que tienen las empresas.¿Los incentivos estarán atados al cumplimiento de compromisos y metas de las inversiones?Claro que sí. Algo que es muy importante es fortalecer el control de los resultados del incentivo, porque muchas veces se da una exención tributaria que al país le cuesta no recibir $ 5 millones de ingresos que hubieran podido ir a la atención de salud, y no se generó el empleo que se prometió en el momento de firmar el contrato de inversión.Y la otra cosa es que hay que ver en qué momento el incentivo ya no es necesario. En países desarrollados, los emprendimientos pasan por un proceso de incubamiento donde tienen incentivos de todo tipo, capacitación, acceso a crédito, disminución en la carga tributaria; pero cuando ya tienen un nivel de ventas sostenido, cuando ya logran incluso posicionar sus productos en el mercado exterior, cuando logran consolidar sus exportaciones, ya llega un momento en el cual ellos pasan a apoyar para otros; es decir, empiezan a pagar lo que normalmente paga cualquier empresa o cualquier productor para poder seguir nutriendo al ciclo económico.¿Cómo está pensado el sistema tributario eficiente?Hemos revisado muchísimo las experiencias de otros países, y cómo hacen ellos para que los ingresos tributarios crezcan de forma orgánica, y una de esas es la temporalidad. Que los actores económicos sepan por qué tiempo van a tener esta ayuda o este incentivo, y cuándo y en qué momento ya dejan de depender de ello, y eso es lo que les impulsa a crecer.Se plantea el arbitraje de emergencia para inversiones. ¿Cómo va a funcionar?Nosotros ya hemos tenido algunas experiencias, por ejemplo, con el acuerdo que tenemos con Emiratos Árabes, en el cual ya se maneja un arbitraje mucho más amigable y que va en línea con la Constitución. Eso es muy importante. Tenemos que desarrollar los mecanismos de tal forma que el inversionista extranjero sienta que está en una igualdad de condición en el momento de ejercer sus derechos. ¿Cómo se va a trabajar con las pymes?Es uno de los sectores más importantes, porque en el Ecuador tenemos muchas pequeñas y medianas empresas que, precisamente, no logran dar el salto a ser una empresa de grande escala. Aquí es muy importante el tipo de crédito que nosotros les podemos dar, pero este crédito tiene que estar también vinculado a una educación financiera.Es importante poder complementar los programas de crédito productivo que existen a través de la banca pública; especialmente de la banca pública de segundo piso, por ejemplo, la Conafips, que capta recursos internacionales y los coloca a través de las cooperativas en mejores condiciones. Este mecanismo es muy efectivo, pero tiene que complementarse con educación financiera y con capacitación y asistencia técnica no reembolsable en el ámbito en el que el productor se esté desarrollando.El BID prevé mover hasta $ 10.000 millones en financiamiento para Ecuador hacia el 2030. ¿Cómo puede aprovechar el país esto?La oportunidad tiene muchísimo potencial. En estas primeras experiencias con el BID Invest se han captado alrededor de $ 400 millones para el sector privado. Ellos (Grupo BID) han visto el potencial de crecimiento que tiene el Ecuador, y por eso es que hacen este ofrecimiento de ampliar alrededor de $ 1.000 millones al año, y dependiendo de cómo le va al sector privado podría aumentar, que es lo que dijo el presidente del BID. ¿Cómo pueden hacer los productores para acceder a esto? Primero, participar en los programas de educación financiera, porque el BID analiza cómo está el potencial del proyecto en el que va a invertir.Segundo, revisar cuáles son las potencialidades dentro de los sectores que están en la agenda de crecimiento, que es hacia donde vamos a apostar en conjunto. Y tercero, y algo muy importante, es la formalización. Tenemos muchos emprendedores que no se formalizan y tampoco saben cómo hacerlo. Por eso también, dentro de la estrategia que nosotros tenemos, es trabajar para poder enseñar a la ciudadanía a formalizar sus negocios. (I)