Hoy en día existen unas 7.100 lenguas vivas diferentes. Asia es el continente con mayor diversidad, con más de 2.300 idiomas, y África le sigue de cerca con alrededor de 2.000 lenguas autóctonas. Europa, por el contrario, es el continente con menor variedad, registrando de 200 a 300 hablas diferentes.Aún así, estas cifras no son nada comparadas con el número de lenguas existentes hace entre 1.000 y 3.000 años. Con el crecimiento de la población mundial también aumentó la diversidad lingüística y, durante ese pico, habrían existido decenas de miles de idiomas que fueron desapareciendo por culpa del colonialismo y la expansión de los imperios.Diversidad lingüística globalUn equipo de investigación internacional formado por científicos de España, Estados Unidos y Alemania ha reconstruido las trayectorias de la diversidad lingüística global a lo largo de los últimos 12.000 años. Tras el fin de la última glaciación, las lenguas alcanzaron una cota notable y luego disminuyeron rápidamente.Según explican los expertos en un artículo publicado en la revista Science, antes de la llegada de la agricultura se hablaban entre 4.500 y 6.200 idiomas (menos que ahora). Pero esta cifra fue creciendo hasta alcanzar la cumbre hace entre 1.000 y 3.000 años. El declive habría comenzado con la expansión de los grandes estados e imperios, mucho antes del colonialismo europeo moderno.Lenguas contemporáneas, con especial atención a las que están en peligro de extinciónClaire Bowern / ScienceLas lenguas actuales son supervivientes y representan, dicen los investigadores, una muestra pequeña y sesgada históricamente de la diversidad lingüística del pasado, con importantes implicaciones para la forma en que los especialistas explican los patrones globales en el lenguaje y la cultura.“El proceso para comprender la dinámica de la diversidad cultural humana en el pasado se ha visto limitado no por la falta de interés teórico, sino por la excepcional dificultad de observar empíricamente los cambios relevantes”, afirma Marcus Hamilton, de la Universidad de Texas en San Antonio.Lee tambiénLa evidencia directa sobre el número de lenguas es prácticamente inexistente antes de la aparición de la escritura hace unos 6.000 años, y sigue siendo fragmentaria hasta hace relativamente poco. Los científicos tuvieron que combinar etnografía, modelos estadísticos y estimaciones del tamaño de las poblaciones prehistóricas para obtener respuestas.Comenzaron con datos de 171 sociedades de cazadores-recolectores y pescadores cuya subsistencia y movilidad tradicionales no se habían transformado profundamente por el contacto con poblaciones productoras de alimentos. Estos datos permitieron a estimar el tamaño de los grupos etnolingüísticos hacia el comienzo del Holoceno.Europa es el continente con menor variedad de idiomas, registrando entre 200 y 300 diferentes Joan Soldevila AdánDespués el equipo combinó estos datos con reconstrucciones que sugieren que la población humana mundial hace 12.000 años oscilaba entre los 4,4 y siete millones de personas. Suponiendo que los grupos de aquella época correspondían generalmente a lenguas distintas, los modelos arrojaron una estimación para el Holoceno temprano de 4.500 a 6.200 lenguas, aunque cálculos más amplios oscilaban entre 3.300 y 7.800.“Una de las primeras sorpresas fue que el mundo inmediatamente anterior a la agricultura probablemente no era excepcionalmente rico en idiomas. Lo más probable es que hubiera menos que en la actualidad. La diversidad lingüística creció a la par que la población humana durante miles de años”, dice Russell Gray, del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva.Sociedades cada vez más grandesLa agricultura, la innovación tecnológica y una producción de alimentos más estable permitieron que la población mundial se expandiera drásticamente. Las sociedades se hicieron más grandes y cada vez más personas podían compartir la misma lengua.Para capturar estos procesos, los expertos modelaron miles de trayectorias que conectan las estimaciones del comienzo del Holoceno con la actualidad. Los cálculos permitieron que el número de personas por idioma aumentara con el tiempo, incorporando reconstrucciones independientes del crecimiento de población mundial.Aunque la trayectoria precisa sigue siendo incierta, los modelos produjeron un patrón general sorprendente. La diversidad lingüística aumentó durante la mayor parte del Holoceno y alcanzó su punto máximo hace entre 1.000 y 3.000 años atrás, situando el número máximo de idiomas en decenas de miles.“El resultado más inesperado es lo reciente que parece haber sido el pico. El período de mayor diversidad lingüística no habría en el remoto Paleolítico, sino durante la era de los estados en expansión y los primeros imperios”, asegura Claire Bowern, de la Universidad de Yale.La “edad de oro” lingüísticaLos autores describen este periodo como una “edad de oro” lingüística que ha pasado prácticamente desapercibida hasta ahora porque la mayoría de los registros históricos que se conservan fueron producidos por las sociedades en expansión cuyas lenguas acabaron imponiéndose.A esta época dorada le siguió un rápido declive, sobre todo durante los dos últimos milenios. Por lo tanto, los resultados cuestionan la idea de que la actual crisis de peligro de extinción de lenguas comenzara únicamente con la expansión colonial europea hace unos 500 años.Textos en distintos idiomas Europa PressEl colonialismo, dicen los investigadores, sin duda intensificó la sustitución de lenguas a una escala enorme. Los nuevos modelos, sin embargo, sugieren que este proceso tenía raíces más profundas en la expansión de los primeros estados e imperios multinacionales.Dichas expansiones propiciaron el contacto sostenido entre poblaciones previamente separadas y difundieron las lenguas dominantes junto con instituciones políticas, tecnologías, prácticas culturales y patógenos, causando una reducción muy importante de la diversidad lingüística.Un cuello de botella históricoEsta pérdida implica que los idiomas que se hablan hoy no son una muestra representativa de los que existieron en el pasado. Las lenguas asociadas a poblaciones en expansión tuvieron una probabilidad desproporcionadamente mayor de sobrevivir, mientras que las lenguas de poblaciones absorbidas, desplazadas o en declive desaparecieron.“Las lenguas actuales son las supervivientes de un cuello de botella histórico masivo y altamente selectivo. Una característica lingüística puede ser común no porque sea intrínsecamente superior, sino porque se dio la casualidad de que la portaban poblaciones que se expandieron”, afirma Damián Blasi, de la Universidad de Harvard y autor principal del estudio.Las lenguas suelen transmitirse junto con prácticas religiosas, sistemas de parentesco, instituciones sociales y otras formas de conocimiento cultural. Por eso los autores creen que esta selección se extendió más allá del lenguaje. Muchas tradiciones culturales también habrían desaparecido sin dejar evidencias.Periodista