En el debate de la Ley del Cine, la esperada reforma de una norma que necesita actualizarse y que todavía no ha podido aprobar el gobierno de coalición en todos los años que llevan en el poder, se escucharon cosas muy preocupantes. Vinieron, cómo no, de Vox. El partido de extrema derecha ya había insultado al cine español y sus representantes en muchísimas ocasiones, eso ya no sorprende. Subvencionados es lo mínimo que sale de su boca para referirse a casi todos los representantes del sector.

Pero lo que levantó todas las alarmas fue cómo, de forma abierta, ya dijeron que pretendían quitar “administración y aquellos servicios que no sean esenciales”. Cuando les preguntaron si se referían a hacer lo mismo que ha hecho Milei con Argentina y su instituto del cine, el diputado de Vox en vez de achantarse se envalentonó y dijo que cerrarían el Ministerio de Cultura.

Hemos hablado con periodistas y directores argentinos y da mucha pena, pero sobre todo mucho miedo, ver lo que ha hecho la extrema derecha con el sector del cine. La motosierra ha podado toda una industria que ha dado películas increíbles en las últimas décadas. No se está produciendo cine, sus directores o trabajan con plataformas o directamente no lo hacen. Milei ha cumplido su amenaza de forma impune.