Movistar Plus lleva un tiempo viviendo esos tiempos interesantes sobre los que advierte la maldición. Visualizo una conga de ejecutivos cantando juntos hacia la puerta de salida: Domingo Corral, Daniel Domenjó, Jorge Pezzi, Cristia Ramos, Sergio Oslé, Purificación González, Cristina Buzarko... Mientras suena la música, algo se cuece en ese despacho-búnker al que se accede por un práctico ascensor secreto. A quién o quiénes favorece lo que sucede allí es la explicación final de este Cluedo en el que se nos escapan detalles humanos que solo conocerán los empleados de Movistar Plus. Claro está, eso sí, que ninguno de estos movimientos es porque sí, y que llaman la atención después de los éxitos de Sirât o La bola negra, por más que los presupuestos se hayan salido un poco de madre. Hoy no hablaré de estos ambiciosos proyectos. Hoy hablaré de la base de la cadena trófica, de esas criaturillas que se mueven (nos movemos) ahí abajo, donde no llega ya la luz y donde haces entre tres y siete trabajos por el precio de medio. Como decía Raúl Minchinela, te cuentan que lo difícil es llegar, pero cuando llegas te dicen que no te duermas en las ramas, y quién quiere llegar a un sitio en el que luego no puedes ni dormir. Ahí arriba, donde acaba la mata de habichuelas, se atisba un mundo quizás no mejor, pero sí más cómodo. Ahí, a ese castillo en las nubes, se podía acceder a través de un cortometraje de éxito que demostrara talento, solvencia, ideas... o por lo menos oficio. Es, era y será difícil reunir dinero para un corto, que ni hacen dinero ni se recupera un euro, casi sin excepciones. Del corto han salido todos los talentos que tenemos en España, los que ganan premios hoy. De pequeños productores, micromecenazgos, pequeñas ayudas (no se crean que un corto se financia así como así), ahorros personales o familiares. Y de ahí a un año o dos de movimiento, de enviar copias a festivales donde ni abren el archivo. En las mesas redondas sobre cortometraje se lanzan ideas, algunas peregrinas y otras prácticas. Y lo que pasa ahora es que Movistar Plus cierra Proyecto Corto, una de las mejores vías de financiación que había. Recortes, cambios de dirección o lo que sea. Esa vía también se cierra mientras en el búnker de Movistar Plus se libra una batalla tan homérica como berlanguiana.
Tiempos interesantes para Movistar Plus
En las mesas redondas sobre cortometraje se lanzan ideas, algunas peregrinas y otras prácticas. Y lo que pasa ahora es que la plataforma cierra ‘Proyecto Corto’, una de las mejores vías de financiación que había






