En una central hidroeléctrica, el sonido forma parte de la rutina. Las turbinas, las instalaciones y el trabajo de quienes velan por su funcionamiento componen un paisaje industrial marcado por la actividad constante. Pero el próximo 27 de julio, durante unas horas, la central de Endesa en Esterri d’Àneu, en la comarca leridana del Pallars Sobirà, alterará su día a día: se detendrá, el ruido dejará paso al silencio y un espacio dedicado habitualmente a producir energía se abrirá a la historia para producir otro tipo de bien: el pensamiento y la emoción a través de la cultura y el teatro.Dentro se celebrará la conferencia 1936: el origen político de la equidistancia y otros legados del franquismo, a cargo del historiador François Godicheau, y se representará El gegant del pi, el premiado monólogo en el que el actor Pau Vinyals indaga en la memoria familiar, los silencios heredados y la presencia del fascismo en la vida cotidiana.El próximo 27 de julio, la central de Endesa en Esterri d’Àneu alterará su día a día: el ruido dejará paso al silencio y un espacio dedicado habitualmente a producir energía se abrirá a la historia, el pensamiento y el teatroLectura performativa sobre Thoreau, con Carlos Cuevas @rutssoleLa escena ayuda a comprender la alianza entre Endesa y el Dansàneu, un festival pequeño, íntimo y profundamente ligado al territorio que cada verano lleva la creación contemporánea a distintos rincones de las Valls d’Àneu, y del que la compañía es patrocinador principal. Es una instalación real, integrada en la vida del valle, que interrumpe temporalmente su función habitual para asumir otra: convertirse en lugar de encuentro y reflexión.Esta transformación resume buena parte de lo que propone el Dansàneu. Durante diez días, espacios que forman parte de la identidad de ese entorno natural adquieren nuevos significados a través de la danza, la música, el teatro, la literatura y el patrimonio.El Petit de Cal Eril es una de las bandas que actuará este año Marc CuscóUn festival creado desde el PirineoEl Dansàneu celebrará su 35ª edición del 24 de julio al 2 de agosto en las Valls d’Àneu, en la comarca del Pallars Sobirà. Lo que comenzó en 1992 como una escuela de verano dedicada a la danza tradicional se refundó en 2015 como Festival de Culturas del Pirineo y fue reconocido en 2021 con el Premio Nacional de Cultura.Organizado por el Consell Cultural de les Valls d’Àneu, el festival cuenta con el respaldo de distintas administraciones y entidades, además de Endesa como patrocinador principal.La danza continúa siendo su columna vertebral, pero a su alrededor conviven la música, el teatro, las propuestas escénicas y literarias, las artes visuales, la gastronomía local y la recuperación del patrimonio material e inmaterial.El Dansàneu celebrará su 35ª edición del 24 de julio al 2 de agosto en las Valls d’Àneu, en la comarca del Pallars Sobirà'Vigília', de Anna Andreu Sílvia PochTambién cambia la manera de entender el escenario. El Dansàneu no se celebra en un único recinto ni utiliza las Valls d’Àneu como un mero fondo paisajístico. Se despliega por iglesias románicas, plazas mayores, castillos, bosques, viñedos, instalaciones industriales o espacios junto al agua. Cada propuesta se adapta al lugar y adquiere en él un significado distinto.Una coreografía en la plaza de un pequeño pueblo pirenaico como Isil, en Alt Àneu, no produce la misma experiencia que en un gran teatro urbano. Un concierto junto al pantano de la Torrassa incorpora inevitablemente el paisaje. Y una pieza sobre la memoria representada dentro de una central hidroeléctrica adquiere nuevos matices al entrar en contacto con la historia industrial y humana del valle.Entorno de la Vall d'Àneu Creative CommonsEn el Dansàneu, el paisaje no es un decorado: forma parte de cada experiencia artísticaLa escala reducida favorece, además, una relación muy próxima entre los artistas, los habitantes y quienes llegan desde otros lugares. Frente a la lógica de los grandes festivales concentrados en un recinto, el público recorre las Valls d’Àneu, se desplaza entre pequeños pueblos y descubre enclaves que forman parte de la vida cotidiana del territorio.El derecho a disfrutar y crear culturaEsa dispersión no responde únicamente a una elección estética. En un territorio con pocos equipamientos escénicos convencionales, el festival acerca una programación cultural de calidad a lugares donde este tipo de propuestas no suelen llegar.Dansàneu defiende dos derechos estrechamente vinculados: el de disfrutar de la cultura sin necesidad de vivir en una gran ciudad y el de poder crearla desde el mundo rural. Por eso, el festival no se limita a llevar espectáculos al Pirineo, sino que también impulsa producciones propias, participa en coproducciones y acompaña procesos creativos que nacen o evolucionan en el territorio.Espectáculo 'Si vostre amor no em mata' DansàneuEn su edición más ambiciosa en este terreno, el programa de 2026 incluye cuatro producciones propias y dos coproducciones. Algunas se estrenarán en el valle antes de viajar a otros escenarios, demostrando que el recorrido cultural también puede comenzar en la montaña y avanzar después hacia los grandes circuitos.La Veronal lleva el universo de Buñuel a IsilUno de los primeros ejemplos llegará el 24 de julio a la plaza Mayor de Isil, un pequeño pueblo asociado a la tradición de las fallas y conocido como la villa del fuego. Allí se representará Sonoma, de La Veronal, la compañía dirigida por Marcos Morau, uno de los coreógrafos españoles con mayor proyección internacional.La pieza, estrenada en 2021 y representada desde entonces en destacados escenarios internacionales, bebe del surrealismo y del imaginario del cineasta Luis Buñuel. Su título combina ecos de soma, cuerpo en griego, y sonum, sonido en latín, para construir una experiencia en la que el movimiento parece surgir de un impulso primitivo.Espectáculo de La Veronal @Alfred_MauveLa llegada de una producción de esta dimensión a una pequeña plaza pirenaica ilustra una de las ideas fundamentales del festival: la danza de vanguardia no pertenece exclusivamente a los grandes auditorios. Puede adaptarse a la arquitectura de un pueblo y aprovechar la proximidad del público y el paisaje que lo rodea sin perder exigencia artística.Pau Casals visto a través de su hermano EnricAl día siguiente, la iglesia de Santa Maria d’Àneu, en Escalarre, acogerá el estreno de Les barques volen pel cel. Converses entre els germans Pau i Enric Casals, una producción propia del Dansàneu con el apoyo de Endesa, la Fundació Pau Casals y la Institució de les Lletres Catalanes.La obra se incorpora a la conmemoración del 150 aniversario del nacimiento del violonchelista y director de orquesta Pau Casals, pero decide observar al músico universal desde un ángulo menos conocido: su relación con Enric, el hermano dieciséis años menor que lo acompañó humana y artísticamente durante buena parte de su trayectoria.Pau Casals acompañado de su hermano Enric, junto con familiares y amigos Fons Casals - Arxiu Nacional de CatalunyaLa obra recupera la figura de Enric Casals, el hermano que acompañó la trayectoria del célebre violonchelista desde un discreto segundo planoEnric Casals fue violinista, compositor, instrumentador de la obra de su hermano y director asistente, además de ejercer como enlace permanente de Pau con Cataluña durante el exilio. Sin embargo, su figura ha permanecido a la sombra del genio.El espectáculo sitúa dos pianos frente a frente. Xavier Albertí, director de escena, dramaturgo y músico, encarna a Pau Casals. Frente a él, el escritor y músico Jordi Lara, autor del texto y la dramaturgia, da voz a Enric. La conversación comienza con el estallido de la Guerra Civil y explora la admiración, las renuncias y las diferencias entre dos hermanos unidos por la música, pero con maneras distintas de entender la vida y el poder transformador del arte.El espectáculo sitúa dos pianos frente a frente. Xavier Albertí, director de escena, dramaturgo y músico, encarna a Pau Casals. Frente a él, el escritor y músico Jordi Lara, autor del texto y la dramaturgia, da voz a EnricTras su estreno en las Valls d’Àneu, la producción llegará en diciembre al Palau de la Música Catalana. El viaje expresa bien la vocación del festival: una obra creada desde el Pirineo que comienza su recorrido en una iglesia románica y continúa después en uno de los grandes escenarios musicales del país.Una central donde resuena la memoriaEl 27 de julio, la central hidroeléctrica de Esterri d’Àneu acogerá dos propuestas vinculadas a la memoria democrática. François Godicheau, catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad Toulouse-Jean Jaurès, ofrecerá la conferencia 1936: el origen político de la equidistancia y otros legados del franquismo, coincidiendo con el 90 aniversario del comienzo de la Guerra Civil.A continuación se representará El gegant del pi, escrito e interpretado por el actor y dramaturgo Pau Vinyals y dirigido por la actriz y directora escénica Júlia Barceló. La obra, reconocida con el Premio de la Crítica al Mejor Espectáculo de Pequeño Formato en 2023, parte de una experiencia autobiográfica para preguntarse qué ocurre cuando el pasado político irrumpe en la intimidad de una familia. Espectáculo 'El gegant del pi', con Pau Vinyals DansàneuEn ese momento cobrará pleno sentido el silencio de la central. Allí donde habitualmente domina el sonido de las turbinas, las palabras ocuparán el espacio para hablar de aquello que durante demasiado tiempo permaneció callado.Clara Peya y Pol Guasch se encuentran en 'Comiat'La música y la palabra se darán cita también en Comiat, el encuentro que reunirá por primera vez a la pianista y compositora Clara Peya y al escritor Pol Guasch. No será exactamente un recital ni un concierto, sino una propuesta compartida en torno a la despedida, la memoria y la relación con los lugares que dejamos atrás.A través de poemas y textos de distintos autores, ambos se preguntarán cómo se abandona un lugar, qué permanece después y qué huella deja en quienes lo habitaron. La cita tendrá lugar en la plaza Mayor de Sorpe, en Alt Àneu, un escenario al aire libre que dará una dimensión especialmente íntima a la pieza. Fruto de la colaboración con el Centre d’Art i Natura de Farrera (CAN), que celebra su 30 aniversario, Comiat materializa el hermanamiento entre el Dansàneu y el CAN, dos proyectos culturales de referencia en la creación artística desde el mundo rural.Lo extraordinario del Dansàneu no es solo dónde sucede, sino la forma en que cada obra se transforma al llegar al PirineoEl escritor Pol Guasch Àlex Domènech'Obeses', junto al pantano de la TorrassaEl último de los hitos apoyados por Endesa llegará el 2 de agosto al pantano de la Torrassa, donde actuará Obeses. El grupo, liderado por el cantante, guitarrista y compositor Arnau Tordera, llevará hasta este entorno natural un directo marcado por el virtuosismo, la teatralidad y una mezcla singular de rock sinfónico, canción de autor y ambición operística.Será uno de los momentos más expansivos de una programación que se mueve continuamente entre la intimidad y la celebración colectiva. El paisaje volverá a intervenir en el espectáculo: el pantano y las montañas que lo rodean formarán parte de una experiencia concebida para escuchar y mirar al mismo tiempo.La banda Obeses CàrdaliLa edición de 2026 reúne cuatro producciones propias y dos coproducciones, la mayor apuesta creativa de la historia del festivalDesde el silencio inesperado de una central hidroeléctrica hasta una coreografía en la plaza de Isil o un concierto junto al pantano, el Dansàneu demuestra que el Pirineo no necesita imitar los escenarios urbanos para albergar cultura de primer nivel. Su fuerza procede precisamente de lo contrario: de adaptar cada propuesta al lugar en el que sucede y hacer que el territorio deje de ser un decorado para convertirse en protagonista.Más información:Festival Dansàneu​https://dansaneu.cat/​Del 24 de julio al 2 de agosto