Refrescante, con un punto gastronómico y sumando la belleza natural de la zona con la de sus pueblos más icónicos.Llega el calor y todos soñamos con ir a la playa. Sombrilla, toalla, nevera y esa pequeña competición diaria por encontrar un hueco razonable cerca del agua lleva siendo parte de las vacaciones desde hace generaciones, pero no siempre hace falta mirar al mar para organizar una escapada refrescante. Cambiar las olas por el río, la arena por cantos rodados y el chiringuito por una bodega no solo ayuda a que duermas mejor al caer la noche, también a disfrutar de unas vacaciones diferentes.En la lista de destinos de interior Huesca lleva la voz cantante. Y no solo por los altos picos del Pirineo, un poco más abajo también hay zonas que son interesantes y un buen ejemplo es el Somontano. Aquí hay pueblos con historia, paisajes marcados por barrancos y montañas, rutas con un punto de aventura y suficientes planes gastronómicos como para que la escapada no se quede solo en caminar y hacer fotos por senderos bonitos.Con alma medievalEl Somontano reúne 29 municipios de origen medieval, una pista bastante clara de lo que espera al viajero cuando empieza a recorrer la zona. Pueblos de piedra, calles estrechas, plazas tranquilas, ermitas, miradores y ese ambiente que tienen los pueblos pequeños en verano, cuando vuelven a llenarse de vida y todos los días parecen una fiesta. Entre todos esos pueblos, Alquézar es el nombre que suele llevarse buena parte de las miradas. Y con razón. Su silueta de piedra, encajada sobre el cañón del río Vero, es una de las imágenes más reconocibles del Somontano y una visita obligatoria si se está por la zona.Pasear por Alquézar es un pequeño viaje en el tiempo gracias a su estado de conservación. Han sido muchos los esfuerzos para que este pueblo, considerado uno de los más bonitos de España, mantenga su esencia a pesar del paso de los años. La colegiata de Santa María la Mayor domina el conjunto desde lo alto y recuerda la importancia histórica de este enclave, pero también merece la pena simplemente caminar, asomarse a sus miradores y dejar que el paisaje haga el resto.Al aguaDesde Alquézar arranca además uno de los planes más atractivos de la zona: la ruta de las pasarelas del Vero. Aquí la escapada cambia de ritmo, deja de ser un paseo tranquilo lleno de historia para sumar un punto de aventura que dispare la adrenalina.El recorrido permite avanzar junto al cañón, entre paredes de roca, tramos suspendidos, vistas al río y zonas donde el agua se convierte en la gran protagonista. No hace falta ser un experto en montaña para disfrutarlo, pero sí conviene reservar para evitar quedarse fuera.El territorio del vinoDespués de visitar algunos pueblos y darse más de un chapuzón en las pozas que rodean la zona, llega el turno del vino. Porque el Somontano también es una de las denominaciones de origen más interesantes de Aragón y una parte fundamental de la identidad de esta comarca. Barbastro funciona como puerta de entrada a ese universo de viñedos, bodegas y propuestas enoturísticas que permiten alargar la escapada para darle un toque de sabor.Entre las bodegas que salpican el Somontano, puede que sea la de Sommos la que más destaque, de primeras por sus modernas instalaciones. Su edificio de líneas futuristas inspirado en las montañas que tiene al fondo, rodeado de viñedos hasta donde alcanza la vista, rompe por completo con la imagen más tradicional de una bodega y convierte la visita en una experiencia que mezcla vino, diseño y arquitectura.En su interior, las visitas permiten conocer mejor el proceso de elaboración y terminar, como debe ser, con una cata. O con una comida en su restaurante. O con una de las muchas actividades que la bodega tiene planificadas dentro de su amplia agenda.