Un monasterio anglosajón ubicado a orillas del río Támesis pudo haber servido como el primer hospital conocido de Gran Bretaña. Allí pudieron ser atendidas personas con todo tipo de dolencias, desde enfermedades terminales a lesiones más o menos graves. Es la conclusión a la que ha llegado un grupo de arqueólogos de la Universidad de Reading, una noticia que cambia el paradigma de lo que se sabía sobre estos centros de cuidados.
Hasta ahora, se pensaba que los primeros hospitales, entendidos como una institución organizada dedicada al cuidado de enfermos fuera del hogar, llegaron a Inglaterra con los normandos tras la conquista de 1066. Sin embargo, los arqueólogos han encontrado evidencias de un lugar que podría haber funcionado como hospital dos siglos antes de las invasiones normandas.
Los restos se localizaron en la abadía de Cookham, en East Berkshire, a orillas del río Támesis, donde un cementerio reveló los cuerpos de personas que padecían tuberculosis, cáncer, infecciones graves y otras lesiones incapacitantes. Los enterramientos, que datan de los siglos VIII y IX, son unos 200 años más antiguos que los primeros hospitales tradicionalmente asociados a la llegada de los normandos.








