Hace justamente un mes, el BCE hacía el siguiente pronóstico: "La inflación general, medida por el IPC armonizado, alcanzará un máximo del 3,4% en el tercer y cuarto trimestre de 2026 y se mantendrá por encima del 3% hasta principios del próximo año". ¿Qué pasará después? Los economistas del Banco Central Europeo situaron la inflación en un 2,3% en el segundo trimestre de 2027, para descender hasta el 2% en el segundo trimestre de ese año. Nada indica que ese escenario se pueda materializar. Cuando el BCE dibujó sus proyecciones hace un mes, el petróleo Brent se situaba en torno a los 72-74 euros por barril, pero ha vuelto a traspasar la barrera psicológica de los 100 dólares. Es decir, un fuerte incremento que compromete las previsiones del banco central y amenaza con un nuevo endurecimiento de la política monetaria. El banco central se mantiene por el momento cauto, aunque algunos gobernadores comienzan ya a hablar de una nueva subida de tipos de interés. El mercado, de hecho, según Pimco, descuenta ya subidas equivalentes a 70 puntos básicos (0,7 puntos porcentuales), pero la propia gestora de renta fija considera esta proyección como "exagerada". En todo caso, ve riesgos al alza derivados del traspaso de los costes energéticos y de los posibles efectos de segunda ronda, aunque conviven con riesgos a la baja derivados de la débil dinámica de crecimiento y de una eventual distensión entre EEUU e Irán, lo que hoy parece altamente improbable. No puede extrañar el endurecimiento de la política monetaria a la luz de análisis como los que hace Kpler, una firma especializada en materias primas, que en su último comentario estima que el suministro de petróleo de Oriente Medio "no volverá a los niveles anteriores a la guerra este año". Según sus cálculos, los cruces diarios del estrecho de Ormuz se redujeron de aproximadamente 45 a tan solo 13 tras el regreso del conflicto, y los buques que aún lo cruzan se han desviado casi por completo hacia la ruta iraní no reconocida en lugar de la alternativa omaní. Un nuevo escenario ¿Qué es lo que ha cambiado respecto de las viejas proyecciones? Fundamentalmente, el nuevo escenario de guerra abierta entre EEUU e Irán, con los hutíes, desde Yemen, intentando cerrar el estrecho de Bab al-Mandab, una de las últimas rutas que transportan crudo del Golfo a los mercados mundiales. Desde allí, Arabia Saudí ha enviado en los últimos meses cerca de cinco millones de barriles diarios de petróleo y productos refinados, de los cuales, aproximadamente, la mitad se ha dirigido hacia Asia. El reciente ataque de los hutíes contra dos petroleros saudíes —el primero desde septiembre pasado— ha metido más leña al fuego, lo que explica el repunte del petróleo hasta los 100 dólares. Entre otras razones, porque con el estrecho de Ormuz prácticamente cerrado, la vía del mar Rojo se convierte en crucial, toda vez que atravesar el cabo de Buena Esperanza resulta notablemente más caro debido a que la travesía puede durar entre 10 y 12 días más. Lo que temen los navieros es que una guerra regional bloquee los canales de transporte y acabe por disparar los precios muy por encima de los 100 dólares. Se estima que el gasto adicional en combustible por la prolongación del viaje podría superar los 1,6 millones de dólares por superpetrolero. Según datos de la firma de análisis de materias primas y transporte marítimo Kpler, las cargas de crudo procedentes de Sidi Kerir, de las cuales no todas serán de crudo saudí, han caído este año a un promedio de alrededor de 427.000 barriles diarios, frente a los 735.000 barriles diarios del año pasado, lo que da idea del ajuste. A esto hay que añadir, como algo que también afecta a la inflación, que navieras como Maersk o Hapag-Lloyd han anunciado un aumento de 1.000 dólares por contenedor en el recargo que actualmente aplican por contingencia de emergencia para los envíos procedentes desde el subcontinente indio hasta el norte de Europa y el Mediterráneo. El petróleo de EEUU no da más de sí Hay más razones que explican los 100 dólares. EEUU, que desde el inicio de la guerra de Ucrania ha sido el país que ha cubierto los desequilibrios entre oferta y demanda, está ya cerca de su máximo de producción. Las autoridades de EEUU han anunciado que las refinerías estadounidenses operan ya al 96,1% de su capacidad, procesando 17,1 millones de barriles por día. Es decir, el primer productor de petróleo del mundo está cerca de alcanzar un máximo, lo que supone una presión añadida a los precios del crudo. Esto es relevante porque, en las últimas cuatro semanas, la demanda total de productos alcanzó una media de 20,4 millones de barriles diarios, lo que ha obligado a EEUU a importar hidrocarburos. TE PUEDE INTERESAR Hay que tener en cuenta que las existencias comerciales de petróleo crudo en EEUU (excluyendo la Reserva Estratégica) aumentaron durante la última semana en dos millones de barriles, hasta alcanzar los 411,7 millones de barriles. Sin embargo, esa cifra es un 6% inferior al promedio de los cinco años anteriores (2021-2025). Ahora bien, la demanda de combustible para aviones sigue fuerte y aumenta a un ritmo interanual del 9%. Por si esto fuera poco, el otro gran proveedor de petróleo en el mundo, Rusia, también tiene sus propios problemas. Los continuos ataques de Ucrania contra algunas de sus refinerías han frenado la producción, y eso también explica en parte la reducción de la oferta de crudo. Aun así, según Reuters, Rusia ingresará en julio por petróleo un 60% más que en el mismo mes del año pasado gracias al aumento de los precios. Otro productor de crudo, Kazajistán, ha comenzado a reducir la producción petrolera tras los ataques con drones que paralizaron la carga de buques cisterna en la terminal del Consorcio del Oleoducto del Caspio, en el mar Negro, mientras que las refinerías estatales indias han suspendido la carga de crudo iraquí debido a los riesgos que implica el transporte marítimo a través del estrecho de Ormuz. TE PUEDE INTERESAR Según la publicación Oil Price, el mercado físico se está contrayendo al mismo ritmo que el de futuros. Y lo peor es que los gobiernos de todo el mundo ya han utilizado cientos de millones de barriles de sus reservas estratégicas desde que comenzó el conflicto en Oriente Medio. Los inventarios comerciales, igualmente, han caído drásticamente, y China, por su parte, ha reducido las importaciones recurriendo a las reservas acumuladas antes de la guerra. Estas reservas se irán agotando progresivamente. Es en este escenario tan endiablado en el que los bancos centrales están obligados a hacer sus previsiones de crecimiento e inflación. Y lo que dicen las series históricas es que su capacidad de predicción es limitada, como sucedió después del covid, cuando fueron reabiertas las rutas comerciales y eso disparó los precios, pillando al BCE a contrapié. O, nuevamente, cuando la invasión rusa provocó un nuevo repunte de los precios. Más recientemente, en diciembre del año pasado, el BCE se vio obligado a revisar al alza el objetivo de inflación en siete décimas. Es muy probable que en los próximos meses haga lo mismo.
El repunte del petróleo (100 dólares) desbarata los objetivos de inflación del BCE
El petróleo repunta, y lo hace de una manera intensa (100 dólares barril). Un conjunto de circunstancias que han coincidido en el tiempo obligará al BCE a elevar los tipos de interés por encima de lo que estimaban los mercados hasta ahora










