Correr la millaEl espectador medio, que cada vez es menos com�n, lo que se pregunta es c�mo Zapatero se presta a ser entrevistado si todav�a no puede ofrecer una respuesta detallada acerca del origen de las joyasEl ex presidente Jos� Luis Rodr�guez Zapatero, este jueves en TVE.TVE/EFEActualizado Jueves,

julio

22:49Audio generado con IAEn un nuevo alarde zapateril, el ex presidente dijo en la televisi�n oficial: �Tengo una convicci�n absoluta en mi inocencia�. Es una frase en la que cabe toda una doctrina, incluso una forma de habitar el mundo; porque, ciertamente, Zapatero es una persona que se ha caracterizado por considerar que es la convicci�n la que ahorma la realidad y no al rev�s. Gustavo Bueno defini� esta l�gica como el �pensamiento Alicia�. Por Alicia Liddell, se entiende. Hubo asesores de Zapatero que, para nuestro pavor, nos contaron que, cuando era presidente, les ped�a que no trabajaran sobre hip�tesis indeseables, porque la mera enunciaci�n de algo negativo act�a como una invocaci�n.Por resumir, es probable que Zapatero crea que si logra convencerse de su inocencia, �l ser� inocente. Por eso utiliza como estrategia de defensa el acto de fe y explica que si guardaba un mill�n 300 mil euros en joyas en una caja fuerte no fue por un inter�s patrimonial. Una cl�sica paradoja zapateriana: no has de pensar en lo que es para que no sea lo que es.S�lo alguien con una estructura mental semejante ser�a capaz de urdir una trama tan obscena. Es algo tan rudimentario que resulta c�mico. Informes bob�simos pagados como si fueran el adelanto de una novela de Ken Follet, una empresa de marketing viral convertida en el beluga de la maquetaci�n y, al final del camino, una escu�lida aerol�nea en quiebra considerada una compa��a estrat�gica.Todo esto configura la peor pesadilla de un abogado defensor. El espectador medio, que cada vez es menos com�n, lo que se pregunta es c�mo Zapatero se presta a ser entrevistado si todav�a no puede ofrecer una respuesta detallada acerca del origen de las joyas: �La historia de las joyas es una historia sin intenci�n: son un regalo de cortes�a de hace muchos a�os, sin uso ni destino, ni af�n patrimonial. No hab�amos hablado de ellas. Su valor va a ser sometido a una contradicci�n. Estaban ah� y nada m�s�. Una historia sin intenci�n. Es un asunto fabuloso. Puro pensamiento m�gico, a la vez inveros�mil y coherente con la forma de discurrir de un dirigente que realmente lleg� a creer que pronunciar la palabra crisis podr�a provocar el descalabro econ�mico y, en consecuencia, dejar de pronunciarla podr�a conjurarlo.