Zapatero en la televisión pública con Javier Ruiz. La entrevista en sí ya encierra un debate: ¿le conviene? Refugiado hasta ahora en el silencio, el expresidente decide coger el guante mediático y presentar batalla pública. Pero llega con esa batalla empezada, así que lo único que puede hacer ya es defenderse, a veces despejando en línea de meta. Su gesto más repetido es el encogimiento de hombros para expresar desconcierto, asombro o locura por las acusaciones que carga. Ruiz le presenta con obstinación la realidad (mensajes, pruebas de la UDEF, citas, comidas, extrañas casualidades de fechas) y Zapatero se revuelve agitando las manos primero, apuntando con el dedo después: “Quien insinúa y acusa tiene que probarlo, no yo, si no existe aquello de que se me acusa”.Deja un titular temprano. A la acusación de haber dado instrucciones para crear una offshore, replica que eso es como si da instrucciones para viajar a la luna. Niega todo con rictus grave, confiesa que su situación personal es la de un hombre preocupado, dice sobre el dinero ganado por sus hijas —casi un millón de euros en cinco años— por trabajos que algunos de ellos supuestamente no se hicieron, que esas cifras se deben revisar, y que sus hijas presentarán donde corresponde “las tareas”, porque para un padre cualquier trabajo de un hijo siempre es una tarea, y aún menos mal que no dijo “los deberes”. “Lo que faltaba es que por mi cabeza pasase que mis hijas fuesen testaferro de algo”.Tuvo dos grandes momentos desconcertantes, Zapatero. El primero fue cuando Ruiz le hizo ver la carta de la cúpula de Plus Ultra dirigida al vicepresidente del Santander que se encabezaba “Siguiendo instrucciones del presidente Zapatero” y se reclamaba ayuda para obtener un crédito ICO para el rescate de la compañía. Encogimiento de hombros de Zapatero. “¿Eso no es ejercer influencia?”, pregunta Ruiz. “Vamos a llegar a la locura de que llamar a alguien es ejercer influencia”, responde Zapatero. He aquí una de las líneas más apetecibles periodísticamente de todo este caso: la posibilidad de que, ingenua o diabólicamente, Zapatero no supiese dónde están los límites de la influencia, que es lo que defiende el aficionado zapaterista clásico, ese que va a creerlo hasta el final, pero con sentido del ridículo. Zapatero defiende que él recibe muchísimas peticiones para interceder de esa índole, que le llaman cada semana para gestionar reuniones o encuentros. ¿Y por qué las recibe él y, por ejemplo, no las recibo yo, o usted? ¿Por qué no es lo mismo que alguien vaya a un banco a pedir un crédito animado por un expresidente del Gobierno y lo haga saber, que lo haga por un ciudadano cualquiera? El segundo asunto delicado está relacionado con las joyas. No dijo, y Ruiz insistió, de dónde salían. Sí anunció que su tasación se sometería a contradicción; es decir, que está en desacuerdo con que tengan un valor de más de un millón de euros. Para comprender el lío en el que está metido Zapatero, hay que tener muy en cuenta esto: te tasan unas joyas en más de un millón de euros y vas a ir con uñas y dientes, y hasta el final, para conseguir que te las tasen en 100 euros. “Es una historia sin intención y sin afán patrimonial. Quiero ser muy prudente. No tenían uso ni destino. Hace muchísimos años que no sabíamos de ellas”. Repitió tanto que hacía muchos años que no recordaba que estaban allí que por un momento parecía que iba a felicitar a la Guardia Civil por encontrarlas. Ruiz le preguntó si eran un regalo de Arabia Saudí. “No voy a decir el país”. Zapatero no valdría para jugar al Quién es quién. Insistió el expresidente en que, pese a la entrevista, su mejor defensa estará en los juzgados y, sobre los datos que no da en la tele, los dará ante el juez. Ruiz le recordó a Zapatero que él aprobó el Código del Buen Gobierno, en el que se regulan los regalos que pueden recibir los cargos públicos. “¿Zapatero ha incumplido el código aprobado por Zapatero?”. “Es interpretable”, se encogió de hombros el expresidente. “Cuando repasas ciertas cosas, te das cuenta de que ahora no lo hubieras hecho, puede haber sido un error por mi parte aceptar ese regalo”. Puede, sí.
Zapatero baja de la Luna
Para comprender el lío en el que está metido el expresidente hay que tener en cuenta esto: te tasan unas joyas en más de un millón y vas a pelear con uñas y dientes para conseguir que te las tasen en 100 euros














