Libre de marcaEn la tele de S�nchez, forz� hasta la parodia una pose de desgarro, pasmo y estupefacci�n Jos� Luis Rodr�guez Zapatero, durante su entrevista en la televisi�n p�blica.RTVEActualizado Jueves,

julio

18:07Audio generado con IALa posible y probable influencia de Zapatero en el rescate de Plus Ultra es el asunto que le concierne y la fechor�a m�s lacerante que se le imputa, vinculada adem�s a la ignominia de erigirse en benefactor y canciller de la tiran�a venezolana; las joyas constituyen el m�s peliagudo. Los embusteros compulsivos desarrollan un tic recurrente, como los c�micos: su sobreactuaci�n es un subrayado. Zapatero hace gala de un prolongado carraspeo y de un abuso de onomatopeyas que aumentan la gravedad de su tono, una pose de desgarro, pasmo y estupefacci�n que este jueves forz� efervescente, hasta el delirio y la parodia, en la tele de S�nchez. Zapatero recurri� siempre a dos artes para dotarse de credibilidad: su liberalidad y su solemnidad. Todav�a las explota. Se mostr� comprensivo con Julio Mart�nez.El falsario ensaya y usa gestos y contracciones para evitar vac�os y contradicciones. Recurri� a Borges para defender su delicada circunstancia: los cargos y su calvario son la �materia prima� para su redenci�n y su posterior leyenda. El ma�anero de S�nchez no le plante� tesituras ni hechos incontestables, ni rebati� las constantes negativas del impostor. Las preguntas eran de car�cter general, parec�an quir�rgicas y agudas, pero s�lo por la cadencia de voz y el achinamiento de sus ojos; eran vaporosas y f�tiles: �Se�or Zapatero, �delinqui�?�. As� todo el rato. Sobre las joyas, Zapatero declar� que es �una historia sin intenci�n ni af�n patrimonial; sin uso ni destino�. Su despreocupaci�n contrasta con la negativa inicial de su venerada Gertrudis Alc�zar a abrir la caja fuerte. Mutis del ma�anero.Zapatero lo neg� todo con comedido y cort�s enfurecimiento: �No, no y no�. Ni cre� sociedades offshore, ni ejerci� influencias pol�ticas, ni consegu�a clientes a An�lisis Relevante, ni medi� con la Sepi ni con nadie del Gobierno, ni defraud� a Hacienda... Defendi� su trabajo y el de sus hijas. Al final advino el contenido desparrame sentimental: el periodista org�nico susurr� acerca de sus hijas y Zapatero simul� flaquear por un momento, pero enseguida recuper� la sonrisa para evocar que 26 a�os atr�s alcanz� la secretar�a general del PSOE. Engrandeci� su defensa: cl�max.Asegur� que el partido no le ha dejado de lado. Su defensa es la del partido, traslad� subliminal en el apogeo de su interpretaci�n. Zapatero no quiere fisuras en el PSOE; S�nchez no se las puede permitir. Pero las hay. Zapatero es el hilo todav�a invisible que conecta con La Moncloa y con el destino de S�nchez.