0:000:00El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia ArtificialEl delta del Ebro es uno de los accidentes geográficos de mayor riqueza en España, y también uno de los puntos más vulnerables del litoral peninsular. Así lo alerta un informe de la organización ecologista Greenpeace, Destrucción a Toda Costa 2026, en el que se recopila los puntos donde el estado de la costa es crítico debido al urbanismo, las infraestructura y los efectos del cambio climático.La fragilidad excepcional de la costa española se deriva de una urbanización desmedida que ha transformado playas y humedales en infraestructuras rígidas incapaces de adaptarse a los impactos del cambio climático cada vez más acelerados, además de un aumento notable de fenómenos meteorológicos extremos y la subida imparable del nivel del mar. De hecho, la superficie urbanizada en la costa se ha duplicado en los últimos 30 años, alcanzando la cifra de un 13,1% del litoral ya urbanizado.El parque natural del delta del Ebro será uno de los lugares donde mejor observar el eclipse solar del 12 de agosto. Xavi JurioAsí, la subida del nivel medio del mar, la intensificación de temporales y el efecto barrera de infraestructuras han llevado a la regresión de casi 200 puntos críticos de la costa, siendo el delta del Ebro el que más peligro corre.La mitad del Delta podría quedar sumergida o severamente erosionada a lo largo del siglo XXIEsto no solo se explica con la retención de la mayor parte de los sedimentos en los embalses del río Ebro, sino que se le suma un hundimiento del terreno que provoca que el mar avance frente a la línea de costa de forma alarmante. Según cita el informe de Greenpeace, los modelos científicos estiman que “cerca de la mitad del Delta podría quedar sumergida o severamente erosionada a lo largo del siglo XXI”.El calentamiento del mar Mediterráneo también causa estragos en esta zona largamente castigada por varios temporales. De esta manera, el aumento continuado de las temperaturas superficiales y las olas de calor marinas están alterando la biodiversidad biológica. En la bahías del Delta, como Fangar y Alfacs, se constatan graves pérdidas de moluscos por el calentamiento extremo del agua en verano. Y en otras zonas del litoral catalán se registran menos población de especies como sardinas y boquerones, que pierden peso y tamaño, o merluzas y salmonetes, que se trasladan a aguas más profundas o frías.En la Isla de Buda el agua del mar ha ganado terreno a la costa. Xavi Jurio / ColaboradoresEn el top 10 de puntos donde el estado de la costa es “crítico” también aparecen las playas de la Restinga de la Albufera (Valencia); la costa del Parque Nacional de Doñana (Huelva); la Manga del Mar Menor (Región de Murcia); la playa de Camposoto - San Fernando (Cádiz); el litoral de Maspalomas (Gran Canaria); el norte de Tenerife - Acentejo y Adeje; el litoral Sur de Castellón - Almenara y La Llosa; la playa de Somo y Puntal de Laredo (Catabria); y Malecón de Zarautz (Guipúzcoa).Asimismo, las soluciones que se ejecutan para combatir los destrozos de los temporales invernales, como el Harry, son ineficaces y costosas. El reporte calcula que estos temporales han obligado a destinar más de 160.000 metros cúbicos de arena en el litoral de Girona y Tarragona con un coste estimado de 4 millones de euros. En el conjunto del estado, 246 millones de euros se han destinado en reparar artificialmente más de un centenar de playas.Para Greenpeace, estas políticas “son un parche cada vez más caro y menos duradero y cuya consecuencia más visible es que las playas comienzan a desaparecer y seguirán haciéndolo si no se transita hacia otro modelo que afronte la realidad.Lee tambiénEs por eso que el movimiento ecologista, con el respaldo científico, incita a “retroceder y desocupar la costa para devolver el espacio a la naturaleza”. En esta línea, pone como ejemplo a Calafell y Vila-seca (Tarragona) como municipios pioneros en retirar tramos de sus paseos marítimos y carreteras costeras para devolverle metros vitales a la arena y permitir la autorregeneración del ecosistema.Ante un modelo basado en la ocupación rígida del litoral con los días contados, el informe de Greenpeace reclama una gestión costera basada en soluciones naturales que prioricen la restauración de la naturaleza. Así, priorizan frenar la construcción en zonas inundables y retirar las viviendas expuestas, además de gestionar ríos y embalses para que la arena natural vuelva a llegar a las playas.
Greenpeace identifica el delta del Ebro como el punto más vulnerable del litoral español
Un informe alerta de la fragilidad “sin precedentes” que afronta la costa ante el colapso climático








