Greenpeace ha presentado este jueves su informe 'Destrucción a Toda Costa 2026', un documento en el que analiza el estado del litoral español y advierte de los efectos que la crisis climática y la rigidez de las infraestructuras costeras están teniendo sobre la costa. En el caso de Cantabria, el informe identifica 14 puntos críticos repartidos por el litoral y concluye que el modelo de desarrollo actual es "insostenible" ante el avance del cambio climático.
La organización ecologista sostiene que, tras analizar los 284 kilómetros de litoral cántabro, el principal problema reside en un modelo basado en la explotación turística intensiva y en la construcción de infraestructuras rígidas frente al mar, una estrategia que considera incompatible con la realidad climática actual.
Uno de los apartados del informe pone el foco en la presión sobre la vivienda. Según Greenpeace, de las cerca de 3.000 Viviendas de Uso Turístico (VUT) registradas en la costa cántabra, casi el 80% (2.358 viviendas) opera bajo autorizaciones provisionales o en situaciones de vacíos de inspección.
"La costa cántabra se enfrenta a una crisis climática y turística que cada vez deja impactos más visibles para la población. La Administración debe afrontar esta realidad para garantizar la supervivencia de su riqueza litoral"











