El mundo de par en parPublica 'D�ficit', un ensayo en el que analiza c�mo el pensamiento econ�mico cre� un marco de valores que ignor� el considerado 'trabajo femenino' y anima a poner la calidad de vida en el centroActualizado Jueves,

julio

15:27Hablemos de econom�a. �Siempre generar� mayor crecimiento comprar leche de f�rmula que dar de mamar. Generar� mayor crecimiento comprar un jersey nuevo que zurcir uno viejo. Generar� mayor crecimiento estar en el trabajo que acunar a un ni�o�. La paradoja, se�alada por Emma Holten en su libro D�ficit (Seix Barral), tiene una explicaci�n: �En el PIB no hay diferencia entre estar cuidando una turba de ni�os y echarse una siesta�. Ni una cosa ni la otra generan actividad econ�mica alguna, por mucho que el valor de la primera sea incomparable.�Qu� tiene de malo que millones de madres en el mundo cuiden de sus hijos sin ninguna contraprestaci�n econ�mica a cambio? Hay quien responder�a que nada, hasta que un d�a aparece un art�culo period�stico bajo el siguiente t�tulo: Las mujeres todav�a son un negocio deficitario para las arcas del Estado. Lo public� en 2020 la revista danesa Mandag Morgen, con argumentos como que ellas recib�an del sistema m�s de lo que aportaban porque, al fin y al cabo, consum�an m�s permisos de maternidad, cog�an mayoritariamente los trabajos a tiempo parcial y pasaban m�s tiempo en casa con los hijos.La respuesta a ese art�culo es el ensayo de Holten, consultora en pol�ticas de g�nero que desde 2019 trabaja en el �mbito de la econom�a feminista. Holten ha formado parte del Foro de Expertas del Instituto Europeo de la Igualdad de G�nero y del comit� asesor de Human Rights Watch. Aun as�, advierte de la trampa en la que ha ca�do el feminismo poniendo la situaci�n del hombre trabajador como la mayor aspiraci�n para las mujeres. �Cuando oigo a las mujeres decir que envidian la vida de los hombres, a menudo pienso: cuidado con lo que deseas, podr�a hacerse realidad�.Para saber m�sSu tesis es que el d�ficit provoca en realidad el super�vit. �Han sido los cuidados de las mujeres los que hist�ricamente han liberado al hombre para trabajar y contribuir al crecimiento econ�mico de los pa�ses? S�. Necesitamos los cuidados para sobrevivir. Los cuidados son el trabajo que hace posible todo lo dem�s. No hay fuerza laboral sin cuidados en el hogar. El problema es que se vuelven invisibles y parece que extraen valor en lugar de aportar. Y cuando se invisibilizan, pol�ticamente no son prioritarios. No tenemos suficientes recursos para los cuidados y quienes los realizan no cobran por ello, o no lo suficiente. Cuando los cuidados no son una prioridad, aparece el sufrimiento humano y las comunidades locales se desmoronan, aunque a los economistas les cueste ver lo que sucede.De hecho, afirma que economistas del establishment enga�an a los ciudadanos e incluso a presidentes del Gobierno. �C�mo?A los economistas no se les educa para pensar en los cuidados como algo importante para la econom�a. Por tanto, priorizar�n la industria y el comercio como las actividades que crean valor, aunque sea a costa de los cuidados. No es que los economistas sean sexistas o indiferentes, sino que el tema de los cuidados es un asunto complejo que trata de relaciones, del cuerpo... Y las herramientas que han desarrollado los economistas no est�n dise�adas para poner el foco en los cuidados. Por eso los consejos que dan a los pol�ticos acaban siendo perjudiciales y hoy tenemos una crisis de cuidados en toda Europa.En el libro, por ejemplo, critica el pensamiento pol�tico de Thomas Hobbes y John Locke porque ambos pasaron por alto los cuidados en sus teor�as del hombre libre. �Cu�les han sido las consecuencias de esta omisi�n?En la cultura europea tenemos una definici�n de libertad que se asocia mucho al hecho de ser independiente de otras personas. Al hombre que dirige la gran empresa lo vemos como el mayor ejemplo de libertad. Incluso en el feminismo hemos tenido esa idea de que convertirse en ese hombre era el ideal de libertad al que aspirar. Sin embargo, si eres un padre o una madre, o si tienes un familiar con discapacidad, no eres independiente en la medida en que otras personas te necesitan. Tendemos a ver a las personas que se preocupan por otras como no libres, o incluso explotadas u oprimidas, pero nunca como poderosas.�Qu� implica que el trabajo de los cuidados no cuente para el PIB?Suele decirse que cuanto mayor es el PIB, m�s rico es un pa�s. As� que si no medimos el valor de los cuidados, puede parecer que somos m�s ricos cuanto menos nos ocupemos de ellos. Quienes dejan de estar con sus hijos para ponerse a trabajar se vuelven personas valiosas en t�rminos econ�micos. Esto significa que tenemos una econom�a seg�n la cual somos un pa�s m�s rico cuanto menos veamos a nuestra familia. Ahora bien, seremos ricos en lo econ�mico, pero pobres en lo emocional y relacional. Se considera que los cuidados restan valor a la econom�a porque son algo complejo. Son a la vez trabajo y tiempo libre, trabajo y amor.�Cu�l es el problema de intentar poner un precio a los cuidados dentro del hogar?El trabajo de cuidados es una relaci�n a largo plazo, mientras que un precio es una transacci�n �nica. El cuidado es un acto social con muchas implicaciones. Creo que los economistas est�n obsesionados con poner un precio a todo. Lo importante es que el valor es una cuesti�n pol�tica.Si los cuidados no tienen un precio y, por tanto, carecen de valor, �c�mo pueden reivindicarse?Es la gran pregunta. Pero hay que pensar que incluso las cosas con un precio pueden estar mal valoradas. El trabajo remunerado de los cuidados es un buen ejemplo. Si le pregunto a un economista cu�l es el valor de una enfermera, probablemente me diga que su sueldo. Ahora bien, el sueldo de una enfermera es infinitamente inferior al de un banquero, cuando el Covid nos ense�� que las personas sin las que no podemos vivir tienen los sueldos m�s bajos. El problema es que no todos los precios reflejan fielmente el valor de las cosas. En consecuencia, necesitamos una forma completamente nueva para hablar del valor en la pol�tica."Tenemos una econom�a seg�n la cual somos un pa�s m�s rico cuanto menos veamos a nuestra familia"Claudia Vega�No es problem�tico asociar los cuidados a la mujer y no reivindicar que los asuman tambi�n los hombres?Sin duda, el gran objetivo es que los hombres participen m�s de los cuidados. Pero para m� tambi�n es importante resaltar que los cuidados son un derecho. En el feminismo hemos hablado mucho de alejar a las mujeres de los cuidados para que puedan tener sus propios ingresos. Los cuidados pueden ser una carga que te impida tener una independencia econ�mica, pero tambi�n son un derecho. Y ahora mismo estamos negando a los hombres el derecho a realizar el trabajo de los cuidados, el derecho a ver a sus hijos.�Es m�s dif�cil poner precio a los cuidados o intentar repartirlos de manera igualitaria?Compartirlos equitativamente, porque hablamos de una cuesti�n cultural, pero tambi�n de estructura econ�mica. El gran cambio tendr� que suceder en los sectores donde los hombres est�n sobrerrepresentados: construcci�n, ingenier�a... Necesitamos que los jefes varones en estas industrias dominadas por hombres tengan una relaci�n m�s comprensiva con sus empleados. Es decir, que no esperen que un hombre con dos hijos peque�os trabaje hasta las tantas porque, de lo contrario, se les estar� negando una parte importante de la vida.Usted sostiene que muchos negocios no ser�an rentables si tuviesen que pagar por la naturaleza que destrozan. �Qu� pasar�a si se pagara a todas las mujeres por los cuidados?La econom�a se sostiene porque los cuidados y la naturaleza salen baratos. Si compens�ramos a todas las personas por todo el trabajo de cuidados que hacen, ser�a dif�cil mantener la econom�a.Considera problem�tica la teor�a feminista de Betty Friedan en La m�stica de la feminidad, a pesar de que cuestion� el ideal del ama de casa feliz que se impuso en la sociedad estadounidense de la segunda mitad del siglo XX.S�, creo que Betty Friedan cay� en la trampa de idealizar la vida de los hombres como sin�nimo de libertad. El hogar es el lugar m�s complejo para el feminismo porque es a la vez amor y violencia. Hay que reintroducir una visi�n progresista y feminista del hogar. El feminismo debe poder hablar de la belleza del hogar y la familia sin hablar de la belleza del patriarcado. El hogar no es solo prisi�n para la mujer.�El auge de las tradwives tiene que ver con la visi�n feminista del hogar como una prisi�n y no como refugio?Totalmente. Las tradwives tienen raz�n cuando critican a las feministas por idealizar el trabajo. Debemos tomarnos en serio esa cr�tica, porque es f�cil entender a esas mujeres conservadoras que quieren regresar al hogar: �Estoy harta de trabajar. Quiero cuidar de mis hijos�. Ahora bien, lo que me preocupa de este movimiento de esposas tradicionales es la idealizaci�n de la dependencia del marido. Es peligroso, y no hace falta remontarse mucho en la historia para entender la importancia de que las mujeres tengan su propio dinero para protegerse de la violencia y la opresi�n.�Por qu� defiende que hay que confrontar con el feminismo que idolatra la posici�n del hombre como meta para la liberaci�n de la mujer?A los pol�ticos y al mercado les interesaba promocionar ese feminismo que presenta la vida del padre trabajador como la ideal. El feminismo que m�s atenci�n ha recibido ha sido el que ha apostado por esta visi�n. Sin embargo, creo que la crisis clim�tica y la crisis de los cuidados han propiciado la apertura a un nuevo tipo de feminismo. Miramos las vidas de los hombres y decimos: �Yo no quiero eso�. Y no quiero que ese sea el ideal del movimiento feminista.�Es otra trampa el concepto de mujer multitarea?S�. Los estereotipos de las mujeres est�n moldeados por la econom�a. Y ahora mismo estamos en una econom�a donde las mujeres lo hacen todo: trabajan y cuidan de los ni�os. Las mujeres demuestran que son buenas realizando varias tareas a la vez. No hay pruebas cient�ficas, pero s� una especie de sexismo positivo: como queremos que las mujeres hagan varias tareas, decimos que son biol�gicamente buenas para esto. Lo hemos visto a lo largo de la historia. Si queremos que las mujeres se queden en casa, decimos que son demasiado tontas para trabajar. Si queremos que trabajen, de repente son tan inteligentes o m�s que los hombres. Estamos en una paradoja: los hombres lo controlan todav�a todo, pero decimos que las mujeres son m�s inteligentes que los hombres.�La concepci�n social de las mujeres cambia en funci�n de lo que se necesita de ellas?As� es. Ahora que estamos en una crisis de fertilidad y queremos que nazcan m�s ni�os, no es casual que surja de la nada esta idea de la tradwife como el nuevo ideal femenino. Lo que como sociedad pensamos de las mujeres simplemente cambia con el paso del tiempo en funci�n de lo que se necesita que sean ellas.