0:000:00El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia ArtificialLa Airef reclama revisar la coherencia del Ingreso Mínimo Vital (IMV) con otras prestaciones sociales, especialmente con el subsidio por desempleo, dado el elevado número de titulares que combinan más de una prestación. En su quinta opinión sobre el IMV, una prestación no contributiva de la Seguridad Social creada para prevenir el riesgo de pobreza y exclusión social en España, la autoridad fiscal destaca que la mitad de sus beneficiarios recibe al menos otra ayuda pública y un 16% lo combina con dos o más ayudas. Uno de los elementos destacados de esta simultaneidad en la recepción de más de una prestación lo protagoniza el subsidio por desempleo. En este caso, el 16,6% de perceptores del ingreso mínimo vital reciben también subsidio por desempleo y esta simultaneidad se duplica a partir de los 52 años.En concreto, los titulares con subsidio de desempleo durante todo su primer año del ingreso mínimo vital van desde el 4% hasta los 40 años, para ir después aumentando progresivamente y situarse por encima del 8% e incluso con puntas del 10% a partir de los 52 años. Son resultados centrándose en los perceptores del IMV de manera ininterrumpida durante el primer año.Esta tendencia de, a más edad, más recepción simultánea de las dos ayudas tiene su lógica, pero también sus derivadas negativas. A partir de los 52 años, el subsidio por desempleo se convierte en indefinido y además con un 125% de la base de cotización. Dos medidas de protección para unos trabajadores que, por su edad, tienen difícil inserción en el mercado laboral, pero que puede suponer también un desincentivo para que se reincorporen. En cualquier caso, para la Airef supone una disfunción a corregir.La Airef propone revisar las prestaciones que se solapan“Son dos prestaciones que parecen atender a la misma necesidad. Hay que revisar estas prestaciones que se solapan. Cada necesidad debe ser atendida por la prestación más adecuada, no dos atendiendo al mismo objetivo”, ha afirmado la presidenta de la Airef, Inés Olóndriz, en la presentación de esta quina opinión, y por cierto la última, sobre el ingreso mínimo vital.Es por ello que la Airef propone reforzar la coherencia entre el IMV con otras prestaciones, y muy especialmente con el subsidio por desempleo para los mayores de 52 años.Entre las otras prestaciones que se combinan con el ingreso mínimo vital, además de la prestación y el subsidio por desempleo, que es la mayoritaria, se sitúan las rentas mínimas, las prestaciones familiares y, ya a gran distancia, las prestaciones no contributivas, la dependencia y la incapacidad permanente. En su quinto y último examen sobre este ingreso mínimo, la Airef ha insistido también en críticas ya formuladas en análisis anteriores, en concreto, en mejorar el incentivo al empleo. La necesidad de estas modificaciones la avala la comprobación de que el 46% de beneficiarios del ingreso mínimo continúan recibiéndolo pasados 5 años, una cifra que es todavía superior en el caso de los beneficiarios cuyo importe se acerca más a la renta garantizada. Otro dato, ya apuntado el año pasado, es que el IMB disminuye en un 12% las posibilidades de volver a trabajar.La conclusión es que hay que reformular el incentivo al empleo para que facilite realmente el regreso al mercado laboral y reduzca la elevada permanencia de beneficiarios con opciones de trabajar en el ingreso mínimo vital. Este punto y también la petición de revisar la coherencia entre el ingreso mínimo vital y otras prestaciones, especialmente el subsidio para los mayores de 52 años, son dos de las peticiones que formula la Airef en su informe. Redactor jefe de la sección de Economía de La Vanguardia