Por 23/07/2026 - 11:50 Actualizado: 23/07/2026 - 12:29 El 51% de los hogares perceptores del Ingreso Mínimo Vital (IMV) cobra, al mismo tiempo, otra prestación pública, ya sea contributiva o no contributiva. Y un 16% cobra al mismo tiempo dos o más prestaciones. Así lo expone la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) en su quinto análisis sobre el IMV, publicado este jueves. Esto genera un sistema de prestaciones plagado de duplicidades que genera un gran desincentivo al empleo, ya que para muchos beneficiarios empezar a trabajar supondría perder estas ayudas públicas. Esto lleva al organismo a recomendar al Gobierno una reforma de las prestaciones públicas para dar coherencia al sistema de ayudas y prestaciones públicas. El ingreso mínimo vital es complementario con la prestación y el subdisio por desempleo, las prestaciones familiares, las ayudas a la dependencia, las rentas mínimas de las comunidades autónomas e incluso pensiones no contributivas o la incapacidad permanente. Un sistema plagado de solapamientos que, sin embargo, sigue adoleciendo de un problema de despliegue, ya que la mitad de los hogares potencialmente beneficiados todavía no cobra el IMV. Los datos presentados hoy son del año 2024, último para el que dispone de información completa que permiten comparar los hogares que perciben cada una de las prestaciones públicas. "Hay que reforzar la coherencia y revisar la simultaneidad que se da en algunos casos", ha recomendado la presidenta de la AIReF, Inés Olóndriz. Esta situación es especialmente evidente entre el grupo de mayores de 52 años. En torno al 16% de los beneficiarios del IMV cobra, al mismo tiempo, un subsidio por desempleo y un 10% cobra ambas prestaciones durante todo el año. Tras la última reforma del Gobierno, el subsidio por desempleo ya es permanente a partir de los 52 años. Esto es, a partir de esa edad, el subsidio no se agota, con el objetivo de evitar el aumento de la pobreza entre este grupo de edad que tiene más dificultades para reintegrarse en el mercado laboral. La AIReF entiende que el subsidio de mayores de 52 años y el ingreso mínimo vital son dos ayudas que conviven pese a tener el mismo objetivo, atajar la pobreza a partir de los 52 años. Por este motivo, pide al Gobierno revisar ambas ayudas con el objetivo de que sean coherentes entre sí para mejorar el objetivo que se persigue de reducción de la pobreza. España es uno de los países que tiene un sistema de renta mínima más generoso de los países de su entorno, sin embargo, todavía tiene un grave problema de cobertura. La mitad de los potenciales beneficiarios (el 52%) no percibe esta ayuda, lo que muestra las graves dificultades de despliegue que tiene cinco años después de su entrada en vigor. Y esta tasa de no solicitud es incluso superior en el caso de la prestación adicional por hijos a cargo (CAPI), que asciende hasta el 71%. El resultado es que el ingreso mínimo vital llega a apenas un 31% de las personas que están en riesgo de pobreza (renta inferior al 40% de la mediana), cinco puntos menos que el promedio de la Unión Europea. En definitiva, un sistema generoso, pero poco extendido que deja a muchos hogares al margen de la red de protección pública. La generosidad de la ayuda supone un desincentivo al empleo. La AIReF constata que el 46% de los hogares que consiguieron entrar en el ingreso mínimo en el año 2020 seguían todavía cobrando la ayuda cinco años después. Esto es, cerca de la mitad de los hogares no ha conseguido integrar a sus miembros en el mercado laboral a pesar de que España ha creado varios millones de empleos en este periodo. Para evitar este desincentivo y para fomentar que los beneficiarios trabajen, la AIReF recomienda al Gobierno "reformular completamente" el incentivo al empleo. El 51% de los hogares perceptores del Ingreso Mínimo Vital (IMV) cobra, al mismo tiempo, otra prestación pública, ya sea contributiva o no contributiva. Y un 16% cobra al mismo tiempo dos o más prestaciones. Así lo expone la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) en su quinto análisis sobre el IMV, publicado este jueves. Esto genera un sistema de prestaciones plagado de duplicidades que genera un gran desincentivo al empleo, ya que para muchos beneficiarios empezar a trabajar supondría perder estas ayudas públicas. Esto lleva al organismo a recomendar al Gobierno una reforma de las prestaciones públicas para dar coherencia al sistema de ayudas y prestaciones públicas.