Los intereses empresariales han diluido el 21 paquete de sanciones de la UE contra Rusia, pero ha salido aprobado. Tras varias semanas de negociaciones, este jueves ha desencallado el bloqueo que mantenía este nuevo grupo de penalizaciones en el limbo burocrático. Fuentes diplomáticas han admitido que “las negociaciones han sido complejas, pero hemos logrado un acuerdo sobre las cuestiones pendientes manteniendo la unidad de la UE, como ya ocurrió con los 20 paquetes anteriores”.
El principal problema para sacar adelante el acuerdo era el veto que impuso Grecia a la propuesta de prohibir el transporte marítimo de gas ruso hacia terceros países. Este punto se ha desbloqueado cediendo con una exención a los contratos firmados antes de la invasión de Ucrania por Rusia, mientras que se prohíbe a los operadores de la UE suscribir nuevos contratos.
La influencia sobre el Gobierno heleno que ejerce el multimillonario George Prokopiou, ha estado a punto de hacer descarrilar las nuevas sanciones. Prokopiou es propietario de la naviera Dynagas, especializada en transporte de gas con metaneros rompehielos que trabaja para Yamal LNG, una de las mayores plantas de GNL del mundo. Aunque Yamal pertenece a la compañía rusa Novatek, también participan en el proyecto la petrolera francesa Total y compañías chinas. De hecho, el consejero delegado de Total, Patrick Pouyanné, ha presionado para que la Comisión Europea relaje la prohibición de comercialización de GNL ruso a partir de enero de 2027.













