Los sindicatos y las familias desconocen cuántos centros públicos en la etapa de 0 a 3 años están climatizados y la Comunidad de Madrid no lo concreta

El objetivo en las escuelas infantiles públicas de Madrid no puede ser otro que el de resistir de la mejor manera posible hasta el 31 de julio. La etapa de 0 a 3 años es la única que registra actividad a estas alturas del año, precisamente la que acoge a la población infantil más vulnerable. Las altas temperaturas pasan factura a educadoras y bebés durante la tercera ola de calor de este año. Los problemas de climatización son un desafío estructural en muchas escuelas de gestión directa, donde la Comunidad de Madrid asume la gerencia. Hay trabajadoras sobreviviendo con ventiladores y otros aparatos, pero el miedo a que se produzca un golpe de calor es constante, mientras los termómetros superan los 30° en el aula día tras día. Hay clases clausuradas porque son hornos. Los mareos y las jaquecas son frecuentes entre las educadoras, que observan cómo entre los más pequeños se multiplican las alteraciones del sueño, la pérdida de apetito, los sarpullidos y las gastroenteritis. “Los niños se tiran de la colchoneta al suelo en busca de fresco para dormir”, cuenta Esther Sánchez, de 53 años. Trabaja en La Almudena, ubicada en Hortaleza.