Se dice que en los pueblos pequeños el infierno es grande. Pero Jesús y Sara me llaman por mi nombre en la frutería y en el supermercado me preguntan cómo me va. Los de la tienda me dicen que me han traído los yogures que me gustan y me regalan un cachito de queso. Puede que el infierno sea grande, pero que te llamen por tu nombre lo acerca mucho más al cielo. Conocer a la gente que te encuentras por la calle puede tener alguna cosa mala, pero no hay día que no me haya sentido en casa. Solo me doy cuenta de que llega el verano cuando la gente por la calle no saluda y tiene tanta prisa que hasta pita en los cruces. Me pregunto si será así en sus ciudades. Personalmente, me quedo con mi infierno.Elia Ortega Gómez. Unquera (Cantabria)Aires nuevosTodo cambio de lo cotidiano genera resistencia. Bien podría haberlo dicho Maquiavelo si hoy estuviera sentado en un bar leyendo la noticia sobre la aprobación del proyecto de ley que pretende prohibir fumar en las terrazas. Este ritual, bien aprendido por la sociedad española hace unos años, será analizado, debatido y comentado. Escucharemos a patronales y hostelería, fumadores y no fumadores, científicos y datos, pero es una medida que celebro. Porque, como no fumador, mi esperanza siempre ha sido una brisa que soplara en dirección contraria a mi mesa. Celebro una ley valiente, aunque vaya contra la corriente. Ojalá lleguen aires nuevos a las terrazas. Cambiamos nuestros hábitos antes y podremos hacerlo de nuevo. Por todos.Jorge Aguado Sánchez. PontevedraA colaborarHay un inconveniente que acarrea la decisión judicial un tanto oscura del caso Koldo. Todavía no he leído ninguna explicación de por qué Ábalos recibe una sentencia de 24 años de cárcel y Aldama queda prácticamente exonerado. Casi, casi, no estaba allí. Lo único oído, es que se le ha considerado colaborador de la justicia al declarar culpables a todos menos a él. Y Julio Martínez, deduzco yo, ha dicho: “Pues adelante, a colaborar, Zapatero culpable y yo de rositas”. Piensa mal y acertarás. No lo sé, pero algo huele mal.Julio García-Casarrubios Sainz. Ciudad RealSeguirá ardiendoUna vez más, somos testigos de cómo en horas el fuego se traga nuestros montes, nuestros pueblos, nuestro pasado y nuestro futuro. Cifras y datos que, en unas semanas, solo serán números en un informe, excepto para los pocos que viven en esos pueblos y en esos campos, a quienes el Estado y las Comunidades Autónomas abandonaron hace décadas. Pagar impuestos no garantiza recibir aquello a lo que todo ciudadano tiene derecho. No vales igual si vives en una provincia o en otra y, por supuesto, tus derechos se diluyen si vives en zonas rurales. Señor Page, aplique su discurso en esta nuestra casa. Y la oposición, mejor callada, que en sus comunidades la gestión de catástrofes naturales es igual de lamentable. ¿Para cuándo profesionales contratados durante todo el año y planes diseñados por conocedores del terreno, y no teóricos desde un despacho? Mientras tanto, seguirá ardiendo la España abandonada. María Amparo Abad. Azuqueca de Henares. (Guadalajara)
Carta de una lectora desde su pueblo: “Me quedo con mi infierno”
Las misivas para el director defienden el sentido de comunidad y la nueva ley del tabaco; y reprochan la acción de la justicia y la poca prevención ante los incendios










