Viajeros Cuatro puso rumbo a uno de los puntos más vigilados del planeta: la zona desmilitarizada que separa las dos Coreas. Allí no se puede entrar por libre, sino únicamente a través de un tour organizado, y el programa lo recorrió de la mano de Sanju Karani, un empresario que lleva cuatro años instalado en Seúl.Sanju explicó el origen de esta franja tras la Segunda Guerra Mundial: "Japón pierde su dominio sobre Corea y empieza una guerra que acaba en el 53 con un armisticio. Se designa una zona a lo largo de toda la frontera entre las dos Coreas, la del norte y la del sur, que se llama la zona desmilitarizada".La ausencia de actividad humana dejó un efecto inesperado en el paisaje. Sanju lo describió así: "Se puede ver el efecto de la no intervención humana. Está el ecosistema de flora y fauna superdesarrollado, con muchas especies". La frontera mide unos 200 kilómetros, y la zona desmilitarizada ocupa una franja de dos kilómetros de ancho.Entre la vegetación destacan cientos de lazos de colores dejados por los ciudadanos, símbolo del deseo de paz y reencuentro entre familias separadas. Sanju lo puso en cifras. "Una de cada cuatro familias coreanas fue separada por la guerra", explicó.La vigilancia, sin embargo, no ha frenado los intentos de cruce hacia el sur. "Hay un gran número de personas que, tanto por tierra como por mar, lo han intentado y lo siguen intentando". La tensión con el norte mantiene, además, el servicio militar obligatorio para los hombres surcoreano que llegó a ser de dos años.