Los nuevos aranceles impuestos por el presidente Donald Trump a los productos brasileños representan otro desafío para el candidato afín a Trump en el país más grande de América Latina, a pocos meses de las elecciones presidenciales. El arancel del 25%, que entró en vigor ayer, se aplica a productos que representan el 18% de las exportaciones de Brasil a Estados Unidos, por un valor aproximado de US$7 mil 400 millones. Estados Unidos es el segundo socio comercial más importante de Brasil, después de China.
El presidente Luiz Inácio Lula da Silva culpa de los aranceles a Flávio Bolsonaro, su principal oponente en las elecciones de octubre, y las encuestas muestran que más de la mitad de los brasileños están de acuerdo. Bolsonaro, el hijo mayor del expresidente Jair Bolsonaro, desafía a Lula en parte para lograr la liberación de su padre, un objetivo que Trump ha respaldado. Trump y los Bolsonaro, populistas de derecha, mantienen estrechos lazos políticos y personales; Lula, de izquierda, ha intentado desarrollar una relación productiva con el presidente estadounidense.
Flávio Bolsonaro apoyó los aranceles y las sanciones estadounidenses el año pasado para presionar al gobierno a fin de que pusiera fin al procesamiento de su padre por intentar un golpe militar en el 2022. Su hermano Eduardo se mudó a Estados Unidos el año pasado específicamente para presionar a la administración Trump a fin de que ayudara a su padre. Pero Flávio Bolsonaro pidió al gobierno en las últimas semanas que aplazara cualquier nuevo impuesto. Sería “el peor momento”, le dijo al representante comercial de Estados Unidos este mes, porque podrían terminar “beneficiando a Lula”.










