“Sinceramente, ayer me tomó de sorpresa la decisión de Estados Unidos” dijo el presidente Luiz Inácio Lula da Silva en una reunión de todo el gabinete ministerial, hoy por la mañana. Se refirió a las medidas adoptadas por la Oficina del Representante Comercial norteamericano (USTR) de aplicar un arancel adicional de 12,5% a las importaciones de productos procedentes de Brasil. En un inicio, el mandatario brasileño adjudicó la medida a un pedido que hizo su oponente Flavio Bolsonaro, candidato presidencial de la ultraderecha, al propio Donald Trump durante su el 19 de mayo. Eso no se puede descartar, pero no es la causa de fondo. Por el contrario, prevalecieron los intereses comerciales del gobierno americano. Tanto es así, que la nueva tanda de sobre aranceles será aplicada a otros 58 países, entre ellos, la propia Unión Europea y la Argentina. La razón expresada por el actual Representante Comercial, Jamieson Greer, es que “hubo fallas en imponer y aplicar la prohibición a las importaciones de bienes producidos con trabajo forzado” por las naciones incluidas en el “tarifazo”. Para el funcionario, “esto crea una dinámica en la que los trabajadores estadounidenses se ven obligados a competir globalmente en un terreno de juego desigual. No podemos tolerar más esta disparidad”. Añadió que esa práctica “grava y restringe el comercio exterior de Estados Unidos”.
La decisión de Trump de gravar con nuevos aranceles a Brasil parece una medida para ayudar al candidato opositor
Lula da Silva cuestiona la sorpresiva medida comercial de EE.UU. de imponer un gravamen del 12% a los productos brasileños y apunta contra la oposición interna











