Actualizado Jueves,

julio

06:00Un equipo de investigadores ha documentado por primera vez una sorprendente t�cnica de caza utilizada por las orcas para capturar peces luna de cola afilada en el Golfo de California. El comportamiento, que nunca hab�a sido descrito con anterioridad, muestra el elevado nivel de coordinaci�n e inteligencia de estos cet�ceos y abre nuevas l�neas de investigaci�n sobre sus estrategias de alimentaci�n.Los peces luna de cola afilada son algunos de los peces �seos m�s grandes del mundo. Pueden alcanzar hasta tres metros de longitud y superar los 2.000 kilos de peso, lo que los convierte en presas dif�ciles de abatir. Sin embargo, las im�genes grabadas por los cient�ficos revelan que las orcas han desarrollado un m�todo altamente efectivo para superar este desaf�o.En el v�deo se observa c�mo una de las orcas sostiene en su boca un pez luna que hab�a capturado previamente. Instantes despu�s, lo libera justo cuando otro ejemplar del grupo se aproxima a gran velocidad y lo embiste con una fuerza extraordinaria.El impacto es tan intenso que provoca la desintegraci�n de los tejidos del pez en miles de fragmentos, facilitando as� que varios miembros del grupo puedan alimentarse de la presa sin dificultad.Los investigadores registraron este comportamiento en dos ocasiones distintas, durante expediciones realizadas en 2024 y 2025. Aunque todav�a no se conoce con certeza el motivo de esta estrategia, los cient�ficos manejan varias hip�tesis. Una de ellas apunta a que las orcas adultas utilizan estas embestidas para ayudar a los ejemplares m�s j�venes a acceder al alimento, convirtiendo la caza en una especie de aprendizaje colectivo. Otra posibilidad es que esta conducta tenga tambi�n un componente l�dico, algo que ya se ha observado en otras poblaciones de orcas.El hallazgo vuelve a poner de manifiesto la extraordinaria capacidad de adaptaci�n de estos mam�feros marinos, considerados entre los depredadores m�s inteligentes y vers�tiles del oc�ano. Cada nuevo descubrimiento confirma que las orcas contin�an sorprendiendo a la comunidad cient�fica con comportamientos tan complejos como fascinantes.