Actualizado Jueves,
julio
06:00El comportamiento de las orcas (Orcinus orca) no deja de sorprender a los cient�ficos. Estos grandes depredadores del oc�ano no tienen enemigos naturales y son conocidos por sus h�biles t�cnicas para capturar, matar y procesar a sus presas. Ahora, un equipo de investigadores ha grabado en el Golfo de California dos impactante escenas que han revelado una estrategia de caza que no hab�a sido observada hasta ahoraInteligentes y 'despiadadas', las orcas son capaces de capturar una gran variedad de presas, incluyendo a ballenas de mayor tama�o que ellas. En las escenas descritas este jueves en la revista Frontiers in Ethology, las v�ctimas fueron peces luna de cola afilada (Masturus lanceolatus), uno de los peces m�s pesados que se conocen.Esta especie llega a medir tres metros de longitud y a pesar 2.000 kilogramos. Se mueven a distintas profundidades, pero suben a la superficie para descansar, regular su temperatura corporal o eliminar par�sitos. Cuando se encuentran en esas aguas superficiales son m�s vulnerables a los depredadores. Y seg�n recoge este estudio, en el Golfo de California son una de las especies que las orcas cazan y consumen con mayor frecuencia."Documentamos c�mo una orca sostiene al pez luna y lo suelta justo antes de que otra lo golpee a gran velocidad, haciendo que sus tejidos se desintegren en miles de fragmentos", explica en un comunicado Kathryn Ayres, autora principal del estudio. "Creemos que esto podr�a ayudar a las orcas j�venes a alimentarse con mayor facilidad o, simplemente, podr�a hacerse por diversi�n. Las orcas son conocidas por jugar con su comida", detalla esta cient�fica, que forma parte de la organizaci�n Beneath The Waves, dedicada a promover la conservaci�n de los oc�anos.Peces luna hechos a�icosLas observaciones de este brutal comportamiento se basan en dos episodios de caza independientes ocurridos con poco m�s de un a�o de diferencia. El primero tuvo lugar en julio de 2024, cuando Kathryn Ayres observ� c�mo un grupo de orcas, entre ellas un individuo juvenil, interactuaba con un pez luna de cola afilada muerto, que hab�an cazado previamente. Una hembra sujet� al pez por su gran aleta caudal, un punto de agarre muy eficaz, mientras un macho aceleraba y nadaba directamente hacia ambos. Instantes antes del impacto, la hembra solt� al pez. El golpe hizo que los tejidos del pez luna se fragmentaran y quedaran dispersos en el agua.El ejemplar juvenil comenz� entonces a alimentarse de los peque�os fragmentos, mientras que los adultos consumieron los restos principales del cuerpo, dejando intactos los pedazos m�s peque�os.En septiembre de 2025 se registr� un episodio muy similar, filmado por H�ctor Franz, que mostr� el mismo comportamiento de sujetar, embestir y posteriormente comer los framentos. El fuerte impacto provoc� una desintegraci�n considerable de los tejidos de la presa.Hasta ahora, el uso de embestidas como estrategia de depredaci�n nunca hab�a sido descrito en las orcas, seg�n los cient�ficos, pero sus caracter�sticas s� concuerdan con su comportamiento.As�, ambos episodios sugieren que las orcas siguieron una estrategia coordinada y cooperativa: una estabilizaba el cad�ver mientras la otra lo golpeaba con mayor precisi�n. Como los peces ya estaban muertos en ambos casos, los investigadores consideran que las embestidas constituyen una t�cnica para procesar la presa y no un m�todo para matarla.Seg�n los investigadores, fragmentar el cad�ver en porciones m�s manejables para la cr�a coincide con otros comportamientos observados anteriormente en orcas. "Las orcas suelen despedazar a sus presas y compartirlas con otros miembros del grupo, incluidos los reci�n nacidos y los juveniles", explic� Ayres.Sin embargo, esto no significa que la interacci�n no pudiera cumplir tambi�n una funci�n social: simplemente podr�a tratarse de un juego para las orcas.Todav�a no est� claro si fueron las mismas orcas las que participaron en ambos episodios. Seg�n destaca Ayres, esto pone de manifiesto la necesidad de obtener m�s grabaciones de alta calidad, especialmente de las aletas dorsales y las manchas alrededor de los ojos, para poder identificar a los individuos. "Recopilar buenas fotograf�as de identificaci�n siempre que sea posible es fundamental", asegura.













