Las orcas, los miembros más grandes de la familia Delphinidae, son grandes depredadores marinos y tienen una dieta que comprende más de 200 especies de presas. Para conseguir alimento, estos animales utilizan técnicas diversas, y una de las más sorprendentes es la que tiene que ver con los peces luna, uno de los peces óseos más grandes del oceano.

En varias ocasiones, se ha observado a orcas sujetando peces luna con sus mandíbulas mientras otras embestían al objetivo a gran velocidad. El ataque se realiza con tanta fuerza que los depredadores son capaces de fragmentar en mil pedazos los tejidos de su presa. ¿Por qué se comportan así? ¿Cuál es el objetivo de estas embestidas?

Un estudio reciente publicado en la revista Frontiers in Ethology ha arrojado luz a esta estrategia de caza, denominada ram-to-fragment (“embestir para fragmentar”), después de analizar dos episodios registrados en el Golfo de California. En ambos casos, una orca adulta sujetó un pez luna de cola puntiaguda (Masturus lanceolatus) mientras otra aceleró a gran velocidad y lo golpeó hasta que sus restos quedaron suspendidos en el agua.

Para los investigadores, esta precisión sugiere un elevado grado de cooperación y amplía la cantidad de estrategias de caza de las orcas que se conocían hasta ahora.