Un mes sin ser atendida por un psicólogo al recibir el alta médica o una única consulta psicológica en seis meses de ingreso en la unidad especializada de trastornos de la conducta alimentaria (TCA) del Hospital Provincial de Zaragoza. Estas son algunas de las situaciones que relatan madres de pacientes con esta enfermedad y que, según denuncian, las hacen sentirse “abandonadas” por el sistema.

“No cuestiono el esfuerzo de los profesionales, que trabajan bajo una enorme presión asistencial, pero sí me pregunto si el sistema dispone de los recursos necesarios para atender adecuadamente a personas con trastornos alimentarios”, escribe una madre de una joven de 21 años en una carta remitida a este periódico. En ella relata años de ingresos hospitalarios marcados, asegura, por “una profunda sensación de desamparo”, “escasa intervención psicológica” y la impresión de que el tratamiento “no abordaba el origen” de una enfermedad mental que puede llegar a ser mortal.

En este caso, su hija salió del hospital después de diez días hospitalizada por una grave adicción a los laxantes y recibió el alta para continuar el tratamiento de forma ambulatoria. Sin embargo, según denuncia su madre, pasó cerca de un mes sin ser atendida ni por un psicólogo ni por un psiquiatra. Mientras tanto, asegura, la joven seguía sufriendo crisis prácticamente diarias y expresando con frecuencia deseos de quitarse la vida.