El Gobierno vasco ha entregado ya al Parlamento Vasco un primer balance de la puesta en marcha de la nueva cárcel de Zubieta, en Donostia, adonde han sido trasladados los presos del antiguo penal de Martutene. A 21 de julio, eran ya 291 los ocupantes del presidio, una treintena más que los que llegaron en junio con la inauguración. La capacidad operativa real actual es de 407 plazas, lejos de las 653 que podría ofrecer. En cuanto al personal, hay 255 dotaciones previstas, pero hay 45 vacantes. Otro dato llamativo es que de los 210 trabajadores apenas hay 63 funcionarios y cinco laborales; el resto, el 67,6%, es personal interino.

El parlamentario del PP Santiago López Céspedes había solicitado a la consejera de Justicia y Derechos Humanos, María Jesús San José, del PSE-EE, una serie de datos sobre la puesta en marcha de Zubieta, muy criticada por los sindicatos por precipitada. Se trata de una cárcel construida por el Estado —de hecho, la UCO de la Guardia Civil acaba de manifestar en un informe las sospechas de que pudieron pagarse comisiones ilegales a la trama de Antxon Alonso y Santos Cerdán— pero cedida ya al Ejecutivo autonómico, que desde 2021 tiene las competencias de Prisiones. Martutene, de su lado, ha sido devuelta al Estado para que sea derribada y se construyan viviendas.